viernes, 3 de febrero de 2012

Para la foto


Desde pequeño miraba las diferentes poses de las autoridades políticas y personajes afines “para la foto” de inauguración, de apertura, de comienzo de temporada, de lanzamientos de proyectos, de inicio de obras… y, confieso, me gustaba la correría urgente de fotógrafos para obtener la toma que parecía ser exclusivísima y por la cual eran justificados los golpes, empujones, tropezones, codazos, y caídas.

Tanto era así que, en ocasiones, el show más apreciado era la lucha por la obtención de la foto y no tanto los personajes farandulescos, que también disfrutaban del espectáculo de piñas y flashes. Recuerdo que los reporteros, en su afán por lograr una miradita de los fotografiados, gritaban:

¡¡Gobernador, acá, acá!!

¡¡Intendente, acá, acá!!

¡¡Presidente, acá, mire acá, ahora acá!!

Y algunos de los que observábamos queríamos, en nuestra inocencia, formar parte más bien de los camarógrafos luchadores que de los personajes, porque éstos una vez que terminaban de posar con sonrisas de maniquíes, se retiraban a seguir admirándose entre ellos, mientras los gladiadores de cámaras, transpirando, buscaban un lugar en donde apoyarse para descansar del peso de sus armas, y prender un cigarrillo para esconderse detrás del humo, entrecerrando los ojos, al mejor estilo John Wayne o publicidad de Marlboro.

Pero, con el paso del tiempo, como sucede con prácticamente todas las ilusiones infantiles, mi deseo de ingresar al mundo de gladiadores gráficos se vio frustrado ante la realidad, que decidió mostrarme con un chipaí que las tomas por las que los soldados de cámaras tanto batallaban, salían riéndose con las mismas caretas de muñecos de piedra, y con las mismas poses de modelos de inauguración, en todas las tapas de los diarios que veía en los kioskos.

Lo más triste, y desilusionante, sin embargo, fue que la modernidad con toda su informática y digitalización, no logró mantener esas imágenes de soldados rudos con pesados armatostes gritando con vozarrón grueso, peleando robustos por una toma de los personajes de turno, sino que las transformó a escuálidos cuerpecillos sosteniendo las mínimas cámaras, vociferando finamente otros tipos de nombres:

¡¡Amadito, Amadito, aquí, aquí!!

¡¡Ricky, acá, acá, pliiiisssss!!

¡¡Mauri, Mauri, acá, acá por fa, daalee!!

Todo, con una lucha un poco más educada que las de antaño cuando éramos bárbaros. Los codazos son seguidos de un “sory, estoy trabajando como vos”; los empujones son más suaves y los anticipa un “vamos, vamos, plis”; el humo del cigarrillo no sale de la boca de un rudo vaquero sino es expulsado con finura de labios delicadamente en "u"; y los choques generalmente son seguidos de una explicación estilo vedettes de verano, para que los muñecos salgan en todos los diarios de papel y digitales con la misma sonrisa de piedra, y la pose de inauguración que hará creer a los que vean la foto años más adelante, que los políticos realmente se arremangaban para palear, carpir, y juntar cacharros con los peones.

lunes, 30 de enero de 2012

Si hablás, sos raro


En más de una oportunidad pensé en cuál es la razón por la que los dueños de bares, pubs, y resto-bares ponen la música de ambiente a tan altos decibeles, obligando a levantar la voz inclusive para ordenar al mozo, quien en poco tiempo de trabajo se transforma en un experto lector de labios.

“¡¡Una cerveza!!” – grita uno.

¡¡Disculpe!! ¡¿Qué me pidió?! – responde el garzón

¡¡U-na-cer-ve-za!! –grita otra vez

¡¡Aaah ok!! –asiente el mozo con la cabeza.

Y así sucede varias veces hasta que el comensal detalla la marca de la cerveza, si la hamburguesa viene con fritas o no, completa o simple, y el mozo intenta interpretar los labios mirándolos a centímetros de distancia.

Confieso que en varias ocasiones quise pedir al encargado del local que considere la posibilidad de bajar el volumen de la música, pero no me atreví. No quise parecer un anticuado, tipo pesado, que no está en la onda y pide cosas que nada que ver con la noche de la actualidad. Y aparte me imaginé hablando con el dueño tratando de parecer amable y piola en altos decibeles de voz:

“¡¡¡Hola!!!, ¡¡mucho gusto!! ¡¡me preguntaba si pueden bajar un poco la música!!! ¡¡porque no podemos hablar!!!

“¡¡¿Perdón?!!, ¡¡¡¡¿cómo dice?!!!!

Así que imaginándome esa charla, sufrí sin decir nada, y me puse a pensar cuál es la razón por la que la música, muchas veces a gusto exclusivo del Dj de turno, está tan alta. Quizás es algo marketinero, quizás es para atraer a los que pasan por la vereda, quizás para competir con los locales de al lado y del frente que también ponen música fuerte, o por algo que sinceramente desconozco por ser un vetusto ignorante de temas comerciales del presente.

Esto analizaba, hasta que mirando a mi alrededor noté una mesa en la que los cuatro integrantes estaban zambullidos en sus celulares, cada uno riendo sobre lo que veía en ellos, y mostrando al resto el aparato para reír todos juntos, asintiendo con la cabeza, señalándose, tocándose, golpeando la mesa, y aplaudiendo.

La escena, además de hacer tambalear mi fe en la creación y hacer que crea un poco más en nuestro parentesco con los monos, me hizo comprender un poco más la razón del por qué la música a tan alto volumen en estos lugares: ¡ya no hablamos!, ¡no charlamos!, ¡no utilizamos la expresión verbal audible!

Los amigos y conocidos se reúnen a “tomar algo” para enviarse mensajitos, mostrarse fotos, y comentar en el Facebook del que está sentado al lado, mirar a los que pasan o a los que llegan para sentarse cerca, y hacer señas, guiños, y reir como entendiendo lo que pasa; entonces la música con su volumen alto no molesta, simplemente rellena el espacio que en otra época ocupaban las palabras.

Es raro hoy ver a un grupo de amigos sentados en un bar, pub, resto-bar, (lo que sea), hablando. Simple y llanamente hablando. Y si encontrar esto es extraño, escuchar algún debate sobre algún tema es como querer toparse de frente en pleno centro de Iguazú con un elefante con bikini fucsia escribiendo en su notebook.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cualquier cosa llamále a

Es natural que en un cambio de gobernantes haya un periodo de organización y adaptación. Y también, es normal que el gobierno saliente entregue el mando al entrante, en un acto de celebración democrática madura y pacífica, tan mentada por los mandamás del partido de la Renovación, que con un ojo guiñó la salida de uno y la entrada del otro.

En Iguazú no ocurrió lo democráticamente maduro, a pesar que los gobernantes salientes y entrantes afirman con voz en cuello que son fieles al mismo partido renovador. Claudio Filippa (justicialista antes, y ahora Renovador) no entregó el mando a Marcelo Sánchez (radical, vecino unido, frente unido, frente para el cambio antes, y ahora Renovador).

Era de esperarse, como muchas otras cosas, que por ser del mismo equipo no haya habido tanta separación entre los que gustan tanto del trabajo en conjunto y compartir responsabilidad; pero suponemos que fue porque el gobierno entrante ganó las elecciones bajo un sublema opositor a la Renovación, y debían mantener “esa línea”, (así hablan los políticos).

Pero esto ya es historia, y las cosas pasadas parecen no estar de moda en la memoria de los memoriosos de hoy, que quizás tienen el memory stick formateado, y no recuerdan a un tal Harry Foos y un tal Telmo Albretch, como parte del gabinete de Filippa, y que renunciaron justamente cuando Claudio se hizo Renovador. La explicación es “que la política es así, muchachos”. Ahora los nuevos gobernantes, afortunadamente muchos jóvenes entre ellos, se están organizando y buscando la manera de empezar lo mejor posible.

Buscan papeles, cambian contraseñas, presentan nuevos jefes y encargados (esto le encanta a los que se “ganaron” su puestito), cambian de sector a los de planta permanente –no tan lejos porque por varios meses van a tener que preguntarles muchas cosas –y los nuevos tienen ganas de concretar muchos proyectos, que curiosamente la gestión anterior decía que quería hacer pero no podía por falta de presupuesto.

Por eso no es muy sorpresiva la intención de declarar emergencia económica-financiera-contable-eñemoíke del municipio, porque las deudas dejadas desde la vuelta de la democracia que tuvieron que pagar primero los Velásquez, Llera, y lo que dejó Filippa, suman muchos pesos, como los miles que se debe por el servicio de Internet, luz, combustible, y que “no dejaron concretar los proyectos” a las gestiones anteriores.

Lo que sí causa sorpresa (bueno, no tanto) es que después que quisieron revisar los infinitos mails que reciben desde Buenos Aires, Posadas, Suiza, la Unesco, New Seven Wonders, y Piray, no pudieron porque… ndaipóri la Internet chamigo… los nuevos gobernantes declararon que va a ser imposible concretar los proyectos porque no contamos con suficiencia financiera, es decir ¡¡lo mismo que nos decían Filippa, Llera, y todo el resto!!

Honestamente, ojalá que estos nuevos jóvenes encuentren los papeles que necesitamos para que después de la declaración de emergencia económica, y que cada uno de ellos se organice, delegue funciones, y generen un ambiente laboral excelente en el municipio, nos sorprendan con nuestros basureros vacíos temprano en la mañana, postes y tendido eléctrico nuevos hasta la última casita de las 2000, y en concordancia con la nación haya “agua para todos”.

Seamos pacientes, ya va a llegar. Esperemos un poquito que se acomoden para mejorar las cosas. Si no, cualquier cosa llamále al intendente… Closs.

lunes, 5 de diciembre de 2011

La Argentina de los porteños

Algo se repite en Buenos Aires de la imagen del porteño turista que tenemos. Ese con andar decidido, grandes lentes de sol, decibeles de voz altísimos, a quien hay que explicarle que no hay que dar de comer a los coatíes porque no son como el perro de Moria ni el gato de la Alfano (me refiero a la mascota de Graciela), y que la presencia de insectos en plena selva del parque nacional es normal.

Es así, como nosotros, cuando vamos para allá y estamos perdidos entre tantas luces y cemento, y no tenemos idea a cuál de los semáforos mirar para cruzar una avenida.

¡Sho no puedo creer! – me decía un tachero (así le dicen a los taxistas en Buenos Aires) –esta gente de barrio Norte, Belgrano, Alto Recoleta (para mí era chino básico) y todos los demás bananas de capital se quejan porque se quedaron sin subsidios y ahora la tienen que poner para pagar la luz, el gas, y las expensas, ¡que sho pagué toda mi vida! ¡¡¡Por qué no se van a la ·$%&/()=?¿* que los parió!!!”.

-¿En esos barrios vive gente de plata? –pregunté ingenuo.

-¡Claro! ¿No conocés tu país vos, flaco? –me reclamó.

-Y… es como que yo le pregunte si usted conoce que clase de barrios son Las Leñas, Santa Rosa o Villa 14 de Iguazú.

-Y sí, tenés razón, es que estoy re caliente con esta gente de mierda que nos cagó el país y nos siguen ·$%&//(()=?¿* y la ·$%&/=?¿?¿***!!!

Se enojó de nuevo, y confieso que me hizo reír, pero más por la gran capacidad que tienen los porteños para saltar con grandes y largos insultos a tan gran velocidad y con tanta fluidez, que parece un libreto estudiado durante mucho tiempo.

El punto irrisorio fue la opinión de una mujer en una de las tantas FM porteñas que escuchaba el chofer cuando subí. La vecina explicaba por qué estaba enojada con los K (así le dicen al gobierno central en Buenos Aires), diciendo que la quita de subsidios para ella era terrible, porque ella no había calculado esos gastos para el año que entra, y porque además el gobierno fue el que implementó los subsidios sin que nadie les pida.

¡¡¿Quéeeeee?!! –reaccionó mi conductor –esta tipa está loca, esos subsidios para los bananitas de capital los implementó el cabezón (así le dicen a Duhalde en Buenos Aires), porque ellos fueron los que le pusieron como presidente… ¿que no planificó los gastos?, claro, ahora la tipa va a tener que pagar la luz durante los dos meses que se va a Punta del Este, a quién se piensa que jode esta panqueque!

-¿Tan así es? –pregunté nuevamente para saber una opinión de alguien fuera de todos los medios.

-Yo los llevo al puerto, mi querido, los mandan a los nenes en taxi porque se levantaron tarde para ir con papi y mami en el BM, ¿me entendés? Se pierden dos meses a Punta, después a Miami, o donde sea. Esa gente es la que recibía subsidios para pagar la luz y el gas, y encima se quejan porque se los sacan. ¿No saben de esto en Misiones?

-Sí, claro, pero lo que sabemos nos llega a través de los medios, a favor y en contra del gobierno.

-Y sí, me imagino… pero sabés que al grupito caguín no tenés que leer ni escuchar, y menos creer ¿no? (se refería a los medios del Grupo Clarín).

-Yo escucho y leo todo, porque así me hago una idea de la situación general, porque para serte sincero la mayoría de los beneficios sociales que anuncia el gobierno sólo les toca a ustedes acá en Buenos Aires, yo por ejemplo en Iguazú a pesar del programa “Carne para todos” y la canasta navideña de Moreno por 100 pesos, sigo pagando el kilo de carne a más de 20 pesos y la canasta más barata para cuatro me sigue costando 250 mangos. Y me queda un poco lejos venir a comprar al Mercado Central de Abasto cada fin de semana.

-Claro, es que uno acá vive en un cubo y piensa que todos reciben todo. ¿Pero no tienen subsidios en Misiones? ¿O sos fanático del gordito Lanata?

-Sí, tenemos –me reí –a nosotros nos llegó el beneficio del aceite comestible más barato, por ejemplo, pero podés comprar solo un litro por persona, y si no, tenés que hacer la gran avivadita argentina de que te saquen tickets fiscales por cada litro, así queda registrado como compras separadas. Y subsidios para pymes hay, para emprendedores también, pero para pagar servicios de luz, agua, expensas, jamás tuvimos, apenas tenemos algún buen servicio, te digo. La vida en la frontera alejada es muy diferente, chamigo. Ah, y Lanata para investigar algo de la triple frontera tiene que buscar en Google o venir con un helicóptero para que no le molesten los mosquitos.

-Ya veo. El país es grande –se largó una carcajada.

-Ojo, algunas medidas festejamos, pero no todo es color de rosa.

-¡¡Movéte la re $%&/(=?¿* que te parió!! –tocó la bocina mi chofer, y me hizo reír nuevamente con una andanada de ingeniosos insultos, mientras me miraba por el retrovisor –perdón flaco, la vida acá en esta jungla es muy diferente.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Asesinos de buena fe

El infortunado estaba dando vueltas de fiaca en la cama cuando una viga del techo cayó y le partió la cabeza en dos. Los bomberos que llegaron primero encontraron sangre a más de tres metros de la cabecera, y en las gotas que salpicaron había astillas del cráneo y algunos pelos. El inesperado golpe fue muy rápido, seco de tal manera que el pedazo que madera que le abrió la testa dio de canto y no se movió de donde apoyó.

Los forenses de la policía comprobaron esto, por no encontrar ningún rastro de deslizamiento al lado de las dos partes de la cabeza, desde donde era imposible sacar alguna conclusión sobre los segundos antes del golpazo. Era de esperarse que una parte del tirante aplastara la cabeza, pero lejos de esto, el canto filoso de la tabla cortó en dos, pasando de arriba abajo separando un ojo y parte de la boca hacia un lado, y la nariz y el otro ojo hacia el otro.

No permitieron ver el cuerpo a los tres hijos del hombre y su mujer, que estaban en la escuela, los menores, y en el trabajo la madre, cuando ocurrió la desgracia. Solamente el hermano de la víctima pudo ver la masa de huesos, sangre, cerebro y almohada que hacían de cabeza al cuerpo que yacía con las manos al costado, en la empapada cama roja.

Este hermano fue el que sugirió a la policía que no dejara entrar a la familia del muerto, aunque la mujer principalmente desgarraba a gritos espeluznantes su garganta y el alma de todos los vecinos, reunidos en multitud alrededor de la casa, ahora con el techo y parte de una pared caídos. Para nadie era creíble haber saludado al hombre al llegar a su casa cerca del mediodía, después de una larga noche de trabajo como guardia de seguridad.

Solo cuando algunos escucharon a uno de los policías preguntar sobre quién había construido la casa, todos comenzaron a recordar al desprolijo albañil que había hecho toda la casa, junto a un desgreñado ayudante. Era muy evidente que el desorden y el descuido del constructor habían provocado la muerte del vecino. Todos habían visto cómo hacía la mezcla sin cuidado, y su desmedido recreo para descansar tomando tereré.

Durante otro interrogatorio de investigación la mujer había contado que un compañero de trabajo del difunto le había recomendado al albañil, y que en todo momento pareció ser un tipo respetuoso y trabajador; y que había esperado paciente cada una de las inspecciones del municipio. Todo estaba controlado.

Lo mismo declaró el compañero de trabajo que sugirió contratar al constructor, explicando que otro amigo y él lo habían tenido como albañil sin problemas, e inclusive el otro amigo tuvo la aprobación de un conocido que era uno de los que trabajaban en la municipalidad y conocía a los inspectores de construcción.

Allá fueron los investigadores a preguntar al otro amigo, quien les mostró lo hecho por el albañil en su casa, y les habló del conocido del municipio. Éste trabajador del estado contó que en el barrio el carnicero, que era hermano de uno de los cajeros de la municipalidad, también había contratado al albañil y además también podría conseguir que las inspecciones del municipio costaran un poco menos cuando se pagara en la caja del hermano. Así lo había hecho él, y dos vecinos más de ese barrio. Cuando interrogaron al cajero, no pudo negar lo sucedido porque en el registro de las facturas no aparecía ninguna de las direcciones de las casas inspeccionadas, que coincidiera con el recibo entregado a los dueños de las residencias.

Al señalar a los inspectores de obras, cada uno dijo haber recibido los papeles de pago de inspección desde administración y realizó los registros, dejando constancia de ello en las planillas correspondientes, que también tenía la firma de los constructores y de los dueños de las casas. En la revisión de las planillas, encontraron las firmas que luego la viuda reconoció que en la de ellos había firmado una vecina amiga que en los días de construcción cuidaba de los ahora huérfanos chiquitos.

En la reunión de los investigados ante el fiscal, el carnicero y el compañero de trabajo del difunto aseguraron que todo fue hecho y recomendado de buena fe, que los inspectores eran muy buenas personas y que nunca había pasado nada.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Iguazú en el país de las maravillas

La inminente declaración de las Cataratas como una de las Nuevas Siete Maravillas Naturales del Mundo; el fin de un periodo de gobierno; la llegada de uno “nuevo”, y las interminables ganas de cambio, hacen Iguazú vaya corriendo detrás del conejo que dice que está atrasado.

Más adelante, le espera un agujero justo al pie de un conocido árbol que promete el cobijo de sombras reconfortantes. El conejo va hacia ahí e Iguazú lo sigue curioso por conocer si de verdad habrá un oasis con saltos maravillosos que atraen cual imán a millones que transformarán la vida de todo un pueblo, hasta hoy esperando la bonanza.

Dicen que en ese país de las maravillas todo es para todos, y que una reina de corazones se encarga de que nadie quede sin nada. Hay comida para todos, carne para todos, shows para todos, combustible para todos, fútbol para todos, salud para todos, educación para todos, créditos para todos, deuda para todos, y espera para todos.

Allí, entre sus inmensos jardines de flores mil, y verde incomparable, la reina se ve acompañada por reyes de corazones que reparten todo para todos, y un ejército de naipes recorre las calles para asegurarse que nadie sufra la espera de la suerte. Cuelgan enredaderas floridas, y no carteles; plantan árboles y no promesas; y cada cual muestra la carta que luego tira.

En ese país de las maravillas adonde Iguazú va, no hay dolores ni olores; las sillas alcanzan para quien quiera sentarse, habla quien quiere decir lo piensa, piensa quien quiere hablar, vive bien el que necesita más, y no necesita más quien vive bien, no refunfuña quien tanto desea, ni desea tanto quien vive refunfuñando.

Habrá que ver si Iguazú, en su caída hacia el país de las maravillas, encuentra a su rey de corazones con el ejército renovador o en el lado opuesto de donde vino; habrá que ver si el ejército de naipes sigue su fila encolumnado fielmente detrás de un orden que no necesitará a un sombrerero loco ni a una tortuga que cuente fábulas extrañas.

Nos falta poco. Estamos llegando al país de las maravillas por el que todos votamos. Vendrán de todos lados, atraídos por los preciosos jardines de flores amigables que sonríen al pasar; caminaremos campos floridos de la mano de los reyes de corazones, con quienes jugaremos croquet y comeremos chipa.

Habrá paseos para todos, té para todos, basureros para todos, descuentos para todos, luz para todos, y agua para todos. No es un sueño. No estamos durmiendo recostados en el regazo de alguien debajo de un mango. ¡Seremos maravilla en el país de las maravillas! Y allá estarán Alicia, Cristina, Maurito el quijote gordito y su escudero Sancho, que harán que Iguazú ya no esté tan atrasado como el conejo.

martes, 11 de octubre de 2011

Guaraní, idioma oficial de Misiones

El idioma Guaraní debe ser declarado idioma oficial de la provincia de Misiones, y a partir de ello, ser incluido en la currícula escolar como asignatura correlativa y obligatoria a partir de los grados superiores de la primaria.

Esto demostraría que hemos sido capaces de interpretar nuestra inmensa deuda con el pueblo Guaraní, a quien hasta hoy, dependiendo de nuestra exclusiva conveniencia, veneramos o defenestramos.

Es así, sin dudar, porque los que nacimos y fuimos criados en Misiones, podemos afirmar por ser testigos vivientes de cómo nuestros hermanos aborígenes fueron tratados a través de la historia por diferentes personajes, algunos muy dignos de recordar con admiración y otros dignos del olvido y del repudio.

Cualquier misionero puede afirmar que el Guaraní, en su concepto de pueblo e idioma, hasta estos días ha sido marginado y hasta tratado con desprecio burlesco, no sólo por los ignotos forasteros –de quienes esa actitud es hasta esperada –si no también por los propios co-provincianos que ocupan el idioma en tono sarcástico y despreciativo. Y hasta creen que el Guaraní remite solo al Paraguay.

Esto sucede, aun cuando nos creemos convencidos que de las políticas de inclusión social, tan mentadas hoy por los gobiernos nacional y provincial, son las mejores de todos los tiempos, mientras los hechos no dejan escuchar las palabras.

No es necesario ahondar tanto en la historia para darnos cuenta que el pueblo Guaraní ha sido vapuleado por los conquistadores españoles, los gobernantes de la época de la conquista, y hasta por la misma iglesia que sin mediar justificación los declaró herejes por su sola condición de aborigen.

Afortunadamente, en esos años también hubo gobernantes y religiosos que fueron más allá de meras palabras sobre inclusión social, y llevaron a la realidad ideas merecedoras de imitación. Álvar Núñez Cabeza de Vaca fue quien hasta perdió su puesto de gobernador de la provincia del Paraguay por tener fuertes convicciones y haber tomado decisiones políticas a favor de los indígenas.

Y por el lado de los religiosos, quizás el ejemplo más loable, están los Jesuitas que no solamente hicieron 30 pueblos paradisíacos junto a los Guaraníes, si no que cada uno de ellos tenía músicos de primerísima calidad, un coro, verdaderos artistas que labraron y tallaron verdaderos artes en plena selva de los 1600, albañiles, maestros de obra, labradores, y escritores; todos ellos Guaraníes que eran los únicos que hablaban y escribían en cuatro idiomas –Guaraní, español, portugués, y latín –en todo el Virreynato del Río de la Plata, que tenía como supuesta capital a cuatro calles de barro con chozas de adobe y techo de paja.

Esta historia quisieron ocultarnos desde el mal llamado movimiento nacionalista, liderado por el siempre egocentrista gobierno central de nuestro país, indiferente a las culturas regionales de cada provincia y región. Sin embargo, hubo quien recorrió los documentos del Archivo General de la Nación y eligió mostrarnos que hay otra historia que demuestra la capacidad de nuestros hermanos aborígenes.

Estos artistas, maestros de obras, escritores, escultores, oradores, cantores, y músicos Guaraníes fueron los que, ante la decisión de la iglesia y los reyes de España, de expulsar de sus dominios a los que verdaderamente los incluyeron socialmente y no los esclavizaron, decidieron retirarse a otros pueblos para desparramar su arte aprendido por casi 200 años con los padres Jesuitas; y ni siquiera así la historia oficial los dedicó un espacio de reconocimiento.

Llamativamente, los profesionales y preparadísimos dirigentes actuales, decidieron incluir en la currícula escolar al idioma inglés y al portugués en nuestra provincia, antes que al Guaraní. Y aunque debemos reconocer que el idioma anglosajón y el lusitano tienen su utilidad para el desarrollo global de la sociedad, la medida dista mucho del discurso de inclusión social, y el respeto por los pueblos originarios, que tanto mencionan desde los altos estratos.

El pueblo Guaraní no solo subiste hasta nuestros días diseminado en llamadas “aldeas”, siendo más de 30 mil en toda la provincia, sino que es parte de nuestro día a día, en los nombres de arroyos, ríos, pueblos, ciudades, regiones, reservas naturales, y aun así soportando que nosotros incluyamos en la enseñanza otros idiomas antes que preservar lo que ya corre por nuestra sangre.

Esta es la oportunidad histórica para que las autoridades de hoy, en plena “discusión” de una nueva ley de educación de la provincia, decida declarar al Guaraní, uno de los idiomas oficiales de la provincia de Misiones, para que sea enseñado desde los grados superiores de la primaria, después de haber adquirido el primer lenguaje madre, y ser la primera provincia en el país que dé este enorme paso.

¿Presupuesto?, ¿recurso humano para la enseñanza?, ¿qué Guaraní enseñar, el Mbya o el paraguayo?, fueron preguntas que no necesariamente se respondieron al incluir los otros idiomas en las escuelas, y no deberían ser excusa para los profesionales de la educación provincial.

Esto sería un verdadero paso hacia la inclusión social, y no meras palabras al respecto. Esto demostraría la verdadera intención y voluntad política de los gobernantes, que tienen en sus manos el momento justo para quedar en la historia como los que tuvieron visión y tomaron acciones hacia ello como Cabeza de Vaca y los Jesuitas, o quedar grabados en las páginas junto a la imbecilidad de Sarmiento y los monarcas.


Versión en Guaraní.

Guaraní, ñe’ê oficial Misiones pe.

Ñe’ê Guaraní (Ava ñe’ê) oñemoi vaerâ ñe’ê oficial ramo karaí ñe’ê ndive co ñane reta Argentina, provincia de Misiones pe. Oike vaerâ Consejo de Educación Sistema pe oñembo’e haguâ katuete escuela primaria güive.

Peicha ja hechaukata ja hechakuaáha ñande debeha ñande ypykuera ndive. Koagâ peve ningo ñambo aguara tera ñambovaí chupe kuera jahecha ramo ñandeve iporâ tera ivaí la hekove kuera.

Peicha ngo ja hecha ko yvy pe ña ñeñandu vaekue. Ñande ypykuera rehe oî oiporiahuverekova ha oî ojahei vaekue. Umiva rehe ñande manduá porâ vaerâ tera ñanderesarai vaerâ pochype.

Maymava Misiones pegua oikuaa Guarani ha iñe’engüera ndo jehaihuiha. Pea ngo ñahaarô kuaa umî tetâ ambuegua kuera güi. Koape ngo apeguá kuera pyîinte upeicha aveí, oipuru ava ñe’ê ñembohory ha pukaharô.

Koa ngo peicha jae ramo jepe ñande mbosambyhyha kuera rembiapó iporâveha opa ara peguagüi. Hembiapo kuera katu ndo hejai ña hendu upe heíva hikuai.

Ndatecotevêi jaha puku etereí yma oikovaekuere jahecha kuaa haguâ umi conquistador español kuera ojahei haguë ñandyypykuera rehe. Paí Kuera jepe heí hese kuera “hereje” ha aborigen hagüerente.

Upeicha ramo jepe javyá oí hagüere aveí tendotá ha paí kuera apytepe ijidea ha hembiapo poraiteva hendive kuera. Alvar Núñez Cabeza de Vaca oñembongui vaekue gobernacióngüi oñehaâ hagüere oipytyvô ñandeypykuerape.

Paí kuera apytegüi ñande manduá kuaa Jesuitare heta imbaeporâre hendive kuera. Omupuâ hikuai treinta tava iporâitereíva ka’aguy apytepe. Enterovete ogüereko vaekue opurahei katupyryva oñondivé ha oipurukuaava “instrumentos musicales”, ohaíkuaava ha oñeejepe hikuai yrundy ñe’ê ambué: karaí ñe’ê, ava ñe’ê, Brasil ñe’ê ha latín.

Koa ngo omokañyse ñandehegüi umi omombeúva ymaguarégua. Upeichaverô oî aveí ojeporeka vaekue cuatiá ñe’ê ymaguarere ha otopá hetaiterei mbaepe ikatupyry vaekueha ñande ypykuera.

Ñande katupyryvea moehara kuera omoî oñemboe hagua mitangüerape ñe’ê ambue ramo inglés ha portugués, guaraní omoî rangüe. Ndai vairi ningo umi ñe’ê. Ja’ente ngo ndo jojaiha ñande tendotá kuera heí eteva ndive.

Tetâ Guaraní ngo ndopai koâga peve. Oiko uvei ñande apytete opa ara. Ñande provincia de Misionespe oî treinta mil oñehenoiva “aldeas”. Jajesareconte ñande tava, ysyry ha opaichagua tenda rérare ha jahechakuaáta.

Koagâ jareco ñande pope ñamoîseroguarâ Guaraní idioma oficial ramo. Ñande retâme oje’e hina ha ojeheka mabaichapa iporaveta mitangüera ñemboe. Oîmba la oñecotevêva upearâ, mboehara, koty, kuatia ñe’ê ha entero mbae.

Koa haeta peteî añetegua “política de inclusión social” heí haicha ñande tendotá kuera. Ogüereko ipopekuera opyta haguâ hikuai mandua haramo Cabeza de Vaca ha Jesuita kueraicha. Upeichayrô katu opytata tesarairamo.

(Traducción libre con la ayuda indispensable de Abel López)