lunes, 6 de febrero de 2012

La gata flora es argentina


Hace un tiempo atrás me atreví a decir que “el argentino es mujer, porque no sabe lo que quiere”, y algunos me elogiaron, otros me condenaron, algunos se rieron, y otros me apedrearon desde lejos con magnánimas rocas filosóficas, denominándome resentido, racista, sexista, y otras flores que por mucho tiempo afectaron mi sueño: antes dormía 8 horas, ahora duermo 10.

Hoy, en la lejanía de aquel atrevimiento de 2009, noté que el paso del tiempo no logró cambiar al argentino y razoné que quizás es porque tenemos algún gen de la gata Flora, pero si usted tiene ganas de ponerme algún otro apodo por lo publicado antes, le invito a leer aquella reflexión en este link http://www.lavozdecataratas.com/index.php?mod=noticia_ver&id=10802 , no se olvide copiarlo y pegarlo en la barra de direcciones.

Mientras, piense en cuántas ocasiones ha escuchado a argentinos y argentinas (hoy hay que referirse a ambos por eso de las susceptibilidades ¿vio?) contradecirse de tal manera en sus dichos y acciones que realmente desestabiliza al cerebro más firme. Para esto, usted sabrá, no es necesario alejarnos demasiado de nuestras calles iguazuenses, por donde hoy más que nunca circulan argentinos y argentinas de todas las latitudes.

Aquí, en esta nuestra querida ciudad, podemos encontrar a representantes de todas las regiones, asociaciones, grupos, índoles, maneras, y caracteres, quienes mientras callan nos hacen dudar de su origen, pero al hablar despejan nuestra duda de si son o se hacen descendientes directos de la felina Flora; y en la gran mayoría de los casos resultan ser parientes directos de ella.

La mayor prueba que nos muestran nuestros parientes Florianos es casi siempre relacionado con el tema de nuestra cultura misionera-guaraní. Los Florianos tienen la costumbre, desde su primera hora de residencia en nuestro terruño, defender a los indios con garras y dientes, y hasta nos condenan a los misioneros por no respetarlos. Inclusive al solo nombrarles a nuestros hermanos Guaraníes, los Florianos se declaran tan protectores de ellos que emociona escucharlos; pero que no se le ocurra saludarles en el idioma guaraní porque no tienen idea de cómo responderle.

Y no cometas el tremendo pecado ante los Florianos advenedizos de mezclar algo del idioma indoamericano con el sagrado español porque te tildan de ignorante. Obvio que invitarles a jugar fútbol con los aborígenes o pasar con ellos una tarde cualquiera, está fuera de todo análisis, por eso del polvo, los mosquitos, y algunas basuritas ¿vio?

Pero claro, sin duda puede usted pedir a cualquiera de los Florianos que escriba y firme un acta de apoyo a los Guaraníes ante el flagelo del racismo, la indiferencia social, y la indigencia. Estoy seguro que cualquiera de ellos redactará la nota a la perfección, mientras detrás de ellos Madonna observa sexy desde un poster, y en el ambiente suene suave algún tema de la tan profunda Lady Gaga… por eso de ser “open mind” ¿vio?

Otro gen de nuestros familiares Florianos, que resalta a leguas de distancia, es la poca tolerancia a los argumentos y pensamientos diferentes, que los propios felinos critican aceradamente de sus contrincantes. No se le ocurra decirle, por ejemplo, a la tan inteligente juventud Floriana de hoy que usted no está de acuerdo con lo que ellos predican, porque probablemente reciba algún rasguño, seguido de un fuerte ¡miiiiiááaaaauuuuuu!

Algo que provocaría que los Florianos no vuelvan a hablarle más y lo condenen al grupo de los mentes cerradas es decirles, por ejemplo, que levantar banderas del Che y de Gandhi es un poco diferente, y que ir a vitorear a Cristina –presidente de turno –o aplaudir al intendente, o disimular zalamerías al gobernador, es lo mismo que hacían con el mismo derecho los que iban a chupar las medias a Menem, en la misma plaza, pero con textos diferentes en sus banderas y pancartas,.

Y así, podría seguir describiendo genes de nuestro origen argentino Floriano, pero usted se aburriría mucho, querido lector. Entretanto, manténgase usted alerta y evite argumentar cuando nota algún rasgo de este gen Floriano, porque le resultará muy difícil comprender cómo los Florianos pueden declararse tan abiertos de mente y condenar al que piensa diferente; o demonizar al Guaraní que viste una remera de Boca Juniors mientras él está vestido como un jazzero yanqui.

viernes, 3 de febrero de 2012

Para la foto


Desde pequeño miraba las diferentes poses de las autoridades políticas y personajes afines “para la foto” de inauguración, de apertura, de comienzo de temporada, de lanzamientos de proyectos, de inicio de obras… y, confieso, me gustaba la correría urgente de fotógrafos para obtener la toma que parecía ser exclusivísima y por la cual eran justificados los golpes, empujones, tropezones, codazos, y caídas.

Tanto era así que, en ocasiones, el show más apreciado era la lucha por la obtención de la foto y no tanto los personajes farandulescos, que también disfrutaban del espectáculo de piñas y flashes. Recuerdo que los reporteros, en su afán por lograr una miradita de los fotografiados, gritaban:

¡¡Gobernador, acá, acá!!

¡¡Intendente, acá, acá!!

¡¡Presidente, acá, mire acá, ahora acá!!

Y algunos de los que observábamos queríamos, en nuestra inocencia, formar parte más bien de los camarógrafos luchadores que de los personajes, porque éstos una vez que terminaban de posar con sonrisas de maniquíes, se retiraban a seguir admirándose entre ellos, mientras los gladiadores de cámaras, transpirando, buscaban un lugar en donde apoyarse para descansar del peso de sus armas, y prender un cigarrillo para esconderse detrás del humo, entrecerrando los ojos, al mejor estilo John Wayne o publicidad de Marlboro.

Pero, con el paso del tiempo, como sucede con prácticamente todas las ilusiones infantiles, mi deseo de ingresar al mundo de gladiadores gráficos se vio frustrado ante la realidad, que decidió mostrarme con un chipaí que las tomas por las que los soldados de cámaras tanto batallaban, salían riéndose con las mismas caretas de muñecos de piedra, y con las mismas poses de modelos de inauguración, en todas las tapas de los diarios que veía en los kioskos.

Lo más triste, y desilusionante, sin embargo, fue que la modernidad con toda su informática y digitalización, no logró mantener esas imágenes de soldados rudos con pesados armatostes gritando con vozarrón grueso, peleando robustos por una toma de los personajes de turno, sino que las transformó a escuálidos cuerpecillos sosteniendo las mínimas cámaras, vociferando finamente otros tipos de nombres:

¡¡Amadito, Amadito, aquí, aquí!!

¡¡Ricky, acá, acá, pliiiisssss!!

¡¡Mauri, Mauri, acá, acá por fa, daalee!!

Todo, con una lucha un poco más educada que las de antaño cuando éramos bárbaros. Los codazos son seguidos de un “sory, estoy trabajando como vos”; los empujones son más suaves y los anticipa un “vamos, vamos, plis”; el humo del cigarrillo no sale de la boca de un rudo vaquero sino es expulsado con finura de labios delicadamente en "u"; y los choques generalmente son seguidos de una explicación estilo vedettes de verano, para que los muñecos salgan en todos los diarios de papel y digitales con la misma sonrisa de piedra, y la pose de inauguración que hará creer a los que vean la foto años más adelante, que los políticos realmente se arremangaban para palear, carpir, y juntar cacharros con los peones.

lunes, 30 de enero de 2012

Si hablás, sos raro


En más de una oportunidad pensé en cuál es la razón por la que los dueños de bares, pubs, y resto-bares ponen la música de ambiente a tan altos decibeles, obligando a levantar la voz inclusive para ordenar al mozo, quien en poco tiempo de trabajo se transforma en un experto lector de labios.

“¡¡Una cerveza!!” – grita uno.

¡¡Disculpe!! ¡¿Qué me pidió?! – responde el garzón

¡¡U-na-cer-ve-za!! –grita otra vez

¡¡Aaah ok!! –asiente el mozo con la cabeza.

Y así sucede varias veces hasta que el comensal detalla la marca de la cerveza, si la hamburguesa viene con fritas o no, completa o simple, y el mozo intenta interpretar los labios mirándolos a centímetros de distancia.

Confieso que en varias ocasiones quise pedir al encargado del local que considere la posibilidad de bajar el volumen de la música, pero no me atreví. No quise parecer un anticuado, tipo pesado, que no está en la onda y pide cosas que nada que ver con la noche de la actualidad. Y aparte me imaginé hablando con el dueño tratando de parecer amable y piola en altos decibeles de voz:

“¡¡¡Hola!!!, ¡¡mucho gusto!! ¡¡me preguntaba si pueden bajar un poco la música!!! ¡¡porque no podemos hablar!!!

“¡¡¿Perdón?!!, ¡¡¡¡¿cómo dice?!!!!

Así que imaginándome esa charla, sufrí sin decir nada, y me puse a pensar cuál es la razón por la que la música, muchas veces a gusto exclusivo del Dj de turno, está tan alta. Quizás es algo marketinero, quizás es para atraer a los que pasan por la vereda, quizás para competir con los locales de al lado y del frente que también ponen música fuerte, o por algo que sinceramente desconozco por ser un vetusto ignorante de temas comerciales del presente.

Esto analizaba, hasta que mirando a mi alrededor noté una mesa en la que los cuatro integrantes estaban zambullidos en sus celulares, cada uno riendo sobre lo que veía en ellos, y mostrando al resto el aparato para reír todos juntos, asintiendo con la cabeza, señalándose, tocándose, golpeando la mesa, y aplaudiendo.

La escena, además de hacer tambalear mi fe en la creación y hacer que crea un poco más en nuestro parentesco con los monos, me hizo comprender un poco más la razón del por qué la música a tan alto volumen en estos lugares: ¡ya no hablamos!, ¡no charlamos!, ¡no utilizamos la expresión verbal audible!

Los amigos y conocidos se reúnen a “tomar algo” para enviarse mensajitos, mostrarse fotos, y comentar en el Facebook del que está sentado al lado, mirar a los que pasan o a los que llegan para sentarse cerca, y hacer señas, guiños, y reir como entendiendo lo que pasa; entonces la música con su volumen alto no molesta, simplemente rellena el espacio que en otra época ocupaban las palabras.

Es raro hoy ver a un grupo de amigos sentados en un bar, pub, resto-bar, (lo que sea), hablando. Simple y llanamente hablando. Y si encontrar esto es extraño, escuchar algún debate sobre algún tema es como querer toparse de frente en pleno centro de Iguazú con un elefante con bikini fucsia escribiendo en su notebook.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cualquier cosa llamále a

Es natural que en un cambio de gobernantes haya un periodo de organización y adaptación. Y también, es normal que el gobierno saliente entregue el mando al entrante, en un acto de celebración democrática madura y pacífica, tan mentada por los mandamás del partido de la Renovación, que con un ojo guiñó la salida de uno y la entrada del otro.

En Iguazú no ocurrió lo democráticamente maduro, a pesar que los gobernantes salientes y entrantes afirman con voz en cuello que son fieles al mismo partido renovador. Claudio Filippa (justicialista antes, y ahora Renovador) no entregó el mando a Marcelo Sánchez (radical, vecino unido, frente unido, frente para el cambio antes, y ahora Renovador).

Era de esperarse, como muchas otras cosas, que por ser del mismo equipo no haya habido tanta separación entre los que gustan tanto del trabajo en conjunto y compartir responsabilidad; pero suponemos que fue porque el gobierno entrante ganó las elecciones bajo un sublema opositor a la Renovación, y debían mantener “esa línea”, (así hablan los políticos).

Pero esto ya es historia, y las cosas pasadas parecen no estar de moda en la memoria de los memoriosos de hoy, que quizás tienen el memory stick formateado, y no recuerdan a un tal Harry Foos y un tal Telmo Albretch, como parte del gabinete de Filippa, y que renunciaron justamente cuando Claudio se hizo Renovador. La explicación es “que la política es así, muchachos”. Ahora los nuevos gobernantes, afortunadamente muchos jóvenes entre ellos, se están organizando y buscando la manera de empezar lo mejor posible.

Buscan papeles, cambian contraseñas, presentan nuevos jefes y encargados (esto le encanta a los que se “ganaron” su puestito), cambian de sector a los de planta permanente –no tan lejos porque por varios meses van a tener que preguntarles muchas cosas –y los nuevos tienen ganas de concretar muchos proyectos, que curiosamente la gestión anterior decía que quería hacer pero no podía por falta de presupuesto.

Por eso no es muy sorpresiva la intención de declarar emergencia económica-financiera-contable-eñemoíke del municipio, porque las deudas dejadas desde la vuelta de la democracia que tuvieron que pagar primero los Velásquez, Llera, y lo que dejó Filippa, suman muchos pesos, como los miles que se debe por el servicio de Internet, luz, combustible, y que “no dejaron concretar los proyectos” a las gestiones anteriores.

Lo que sí causa sorpresa (bueno, no tanto) es que después que quisieron revisar los infinitos mails que reciben desde Buenos Aires, Posadas, Suiza, la Unesco, New Seven Wonders, y Piray, no pudieron porque… ndaipóri la Internet chamigo… los nuevos gobernantes declararon que va a ser imposible concretar los proyectos porque no contamos con suficiencia financiera, es decir ¡¡lo mismo que nos decían Filippa, Llera, y todo el resto!!

Honestamente, ojalá que estos nuevos jóvenes encuentren los papeles que necesitamos para que después de la declaración de emergencia económica, y que cada uno de ellos se organice, delegue funciones, y generen un ambiente laboral excelente en el municipio, nos sorprendan con nuestros basureros vacíos temprano en la mañana, postes y tendido eléctrico nuevos hasta la última casita de las 2000, y en concordancia con la nación haya “agua para todos”.

Seamos pacientes, ya va a llegar. Esperemos un poquito que se acomoden para mejorar las cosas. Si no, cualquier cosa llamále al intendente… Closs.

lunes, 5 de diciembre de 2011

La Argentina de los porteños

Algo se repite en Buenos Aires de la imagen del porteño turista que tenemos. Ese con andar decidido, grandes lentes de sol, decibeles de voz altísimos, a quien hay que explicarle que no hay que dar de comer a los coatíes porque no son como el perro de Moria ni el gato de la Alfano (me refiero a la mascota de Graciela), y que la presencia de insectos en plena selva del parque nacional es normal.

Es así, como nosotros, cuando vamos para allá y estamos perdidos entre tantas luces y cemento, y no tenemos idea a cuál de los semáforos mirar para cruzar una avenida.

¡Sho no puedo creer! – me decía un tachero (así le dicen a los taxistas en Buenos Aires) –esta gente de barrio Norte, Belgrano, Alto Recoleta (para mí era chino básico) y todos los demás bananas de capital se quejan porque se quedaron sin subsidios y ahora la tienen que poner para pagar la luz, el gas, y las expensas, ¡que sho pagué toda mi vida! ¡¡¡Por qué no se van a la ·$%&/()=?¿* que los parió!!!”.

-¿En esos barrios vive gente de plata? –pregunté ingenuo.

-¡Claro! ¿No conocés tu país vos, flaco? –me reclamó.

-Y… es como que yo le pregunte si usted conoce que clase de barrios son Las Leñas, Santa Rosa o Villa 14 de Iguazú.

-Y sí, tenés razón, es que estoy re caliente con esta gente de mierda que nos cagó el país y nos siguen ·$%&//(()=?¿* y la ·$%&/=?¿?¿***!!!

Se enojó de nuevo, y confieso que me hizo reír, pero más por la gran capacidad que tienen los porteños para saltar con grandes y largos insultos a tan gran velocidad y con tanta fluidez, que parece un libreto estudiado durante mucho tiempo.

El punto irrisorio fue la opinión de una mujer en una de las tantas FM porteñas que escuchaba el chofer cuando subí. La vecina explicaba por qué estaba enojada con los K (así le dicen al gobierno central en Buenos Aires), diciendo que la quita de subsidios para ella era terrible, porque ella no había calculado esos gastos para el año que entra, y porque además el gobierno fue el que implementó los subsidios sin que nadie les pida.

¡¡¿Quéeeeee?!! –reaccionó mi conductor –esta tipa está loca, esos subsidios para los bananitas de capital los implementó el cabezón (así le dicen a Duhalde en Buenos Aires), porque ellos fueron los que le pusieron como presidente… ¿que no planificó los gastos?, claro, ahora la tipa va a tener que pagar la luz durante los dos meses que se va a Punta del Este, a quién se piensa que jode esta panqueque!

-¿Tan así es? –pregunté nuevamente para saber una opinión de alguien fuera de todos los medios.

-Yo los llevo al puerto, mi querido, los mandan a los nenes en taxi porque se levantaron tarde para ir con papi y mami en el BM, ¿me entendés? Se pierden dos meses a Punta, después a Miami, o donde sea. Esa gente es la que recibía subsidios para pagar la luz y el gas, y encima se quejan porque se los sacan. ¿No saben de esto en Misiones?

-Sí, claro, pero lo que sabemos nos llega a través de los medios, a favor y en contra del gobierno.

-Y sí, me imagino… pero sabés que al grupito caguín no tenés que leer ni escuchar, y menos creer ¿no? (se refería a los medios del Grupo Clarín).

-Yo escucho y leo todo, porque así me hago una idea de la situación general, porque para serte sincero la mayoría de los beneficios sociales que anuncia el gobierno sólo les toca a ustedes acá en Buenos Aires, yo por ejemplo en Iguazú a pesar del programa “Carne para todos” y la canasta navideña de Moreno por 100 pesos, sigo pagando el kilo de carne a más de 20 pesos y la canasta más barata para cuatro me sigue costando 250 mangos. Y me queda un poco lejos venir a comprar al Mercado Central de Abasto cada fin de semana.

-Claro, es que uno acá vive en un cubo y piensa que todos reciben todo. ¿Pero no tienen subsidios en Misiones? ¿O sos fanático del gordito Lanata?

-Sí, tenemos –me reí –a nosotros nos llegó el beneficio del aceite comestible más barato, por ejemplo, pero podés comprar solo un litro por persona, y si no, tenés que hacer la gran avivadita argentina de que te saquen tickets fiscales por cada litro, así queda registrado como compras separadas. Y subsidios para pymes hay, para emprendedores también, pero para pagar servicios de luz, agua, expensas, jamás tuvimos, apenas tenemos algún buen servicio, te digo. La vida en la frontera alejada es muy diferente, chamigo. Ah, y Lanata para investigar algo de la triple frontera tiene que buscar en Google o venir con un helicóptero para que no le molesten los mosquitos.

-Ya veo. El país es grande –se largó una carcajada.

-Ojo, algunas medidas festejamos, pero no todo es color de rosa.

-¡¡Movéte la re $%&/(=?¿* que te parió!! –tocó la bocina mi chofer, y me hizo reír nuevamente con una andanada de ingeniosos insultos, mientras me miraba por el retrovisor –perdón flaco, la vida acá en esta jungla es muy diferente.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Asesinos de buena fe

El infortunado estaba dando vueltas de fiaca en la cama cuando una viga del techo cayó y le partió la cabeza en dos. Los bomberos que llegaron primero encontraron sangre a más de tres metros de la cabecera, y en las gotas que salpicaron había astillas del cráneo y algunos pelos. El inesperado golpe fue muy rápido, seco de tal manera que el pedazo que madera que le abrió la testa dio de canto y no se movió de donde apoyó.

Los forenses de la policía comprobaron esto, por no encontrar ningún rastro de deslizamiento al lado de las dos partes de la cabeza, desde donde era imposible sacar alguna conclusión sobre los segundos antes del golpazo. Era de esperarse que una parte del tirante aplastara la cabeza, pero lejos de esto, el canto filoso de la tabla cortó en dos, pasando de arriba abajo separando un ojo y parte de la boca hacia un lado, y la nariz y el otro ojo hacia el otro.

No permitieron ver el cuerpo a los tres hijos del hombre y su mujer, que estaban en la escuela, los menores, y en el trabajo la madre, cuando ocurrió la desgracia. Solamente el hermano de la víctima pudo ver la masa de huesos, sangre, cerebro y almohada que hacían de cabeza al cuerpo que yacía con las manos al costado, en la empapada cama roja.

Este hermano fue el que sugirió a la policía que no dejara entrar a la familia del muerto, aunque la mujer principalmente desgarraba a gritos espeluznantes su garganta y el alma de todos los vecinos, reunidos en multitud alrededor de la casa, ahora con el techo y parte de una pared caídos. Para nadie era creíble haber saludado al hombre al llegar a su casa cerca del mediodía, después de una larga noche de trabajo como guardia de seguridad.

Solo cuando algunos escucharon a uno de los policías preguntar sobre quién había construido la casa, todos comenzaron a recordar al desprolijo albañil que había hecho toda la casa, junto a un desgreñado ayudante. Era muy evidente que el desorden y el descuido del constructor habían provocado la muerte del vecino. Todos habían visto cómo hacía la mezcla sin cuidado, y su desmedido recreo para descansar tomando tereré.

Durante otro interrogatorio de investigación la mujer había contado que un compañero de trabajo del difunto le había recomendado al albañil, y que en todo momento pareció ser un tipo respetuoso y trabajador; y que había esperado paciente cada una de las inspecciones del municipio. Todo estaba controlado.

Lo mismo declaró el compañero de trabajo que sugirió contratar al constructor, explicando que otro amigo y él lo habían tenido como albañil sin problemas, e inclusive el otro amigo tuvo la aprobación de un conocido que era uno de los que trabajaban en la municipalidad y conocía a los inspectores de construcción.

Allá fueron los investigadores a preguntar al otro amigo, quien les mostró lo hecho por el albañil en su casa, y les habló del conocido del municipio. Éste trabajador del estado contó que en el barrio el carnicero, que era hermano de uno de los cajeros de la municipalidad, también había contratado al albañil y además también podría conseguir que las inspecciones del municipio costaran un poco menos cuando se pagara en la caja del hermano. Así lo había hecho él, y dos vecinos más de ese barrio. Cuando interrogaron al cajero, no pudo negar lo sucedido porque en el registro de las facturas no aparecía ninguna de las direcciones de las casas inspeccionadas, que coincidiera con el recibo entregado a los dueños de las residencias.

Al señalar a los inspectores de obras, cada uno dijo haber recibido los papeles de pago de inspección desde administración y realizó los registros, dejando constancia de ello en las planillas correspondientes, que también tenía la firma de los constructores y de los dueños de las casas. En la revisión de las planillas, encontraron las firmas que luego la viuda reconoció que en la de ellos había firmado una vecina amiga que en los días de construcción cuidaba de los ahora huérfanos chiquitos.

En la reunión de los investigados ante el fiscal, el carnicero y el compañero de trabajo del difunto aseguraron que todo fue hecho y recomendado de buena fe, que los inspectores eran muy buenas personas y que nunca había pasado nada.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Iguazú en el país de las maravillas

La inminente declaración de las Cataratas como una de las Nuevas Siete Maravillas Naturales del Mundo; el fin de un periodo de gobierno; la llegada de uno “nuevo”, y las interminables ganas de cambio, hacen Iguazú vaya corriendo detrás del conejo que dice que está atrasado.

Más adelante, le espera un agujero justo al pie de un conocido árbol que promete el cobijo de sombras reconfortantes. El conejo va hacia ahí e Iguazú lo sigue curioso por conocer si de verdad habrá un oasis con saltos maravillosos que atraen cual imán a millones que transformarán la vida de todo un pueblo, hasta hoy esperando la bonanza.

Dicen que en ese país de las maravillas todo es para todos, y que una reina de corazones se encarga de que nadie quede sin nada. Hay comida para todos, carne para todos, shows para todos, combustible para todos, fútbol para todos, salud para todos, educación para todos, créditos para todos, deuda para todos, y espera para todos.

Allí, entre sus inmensos jardines de flores mil, y verde incomparable, la reina se ve acompañada por reyes de corazones que reparten todo para todos, y un ejército de naipes recorre las calles para asegurarse que nadie sufra la espera de la suerte. Cuelgan enredaderas floridas, y no carteles; plantan árboles y no promesas; y cada cual muestra la carta que luego tira.

En ese país de las maravillas adonde Iguazú va, no hay dolores ni olores; las sillas alcanzan para quien quiera sentarse, habla quien quiere decir lo piensa, piensa quien quiere hablar, vive bien el que necesita más, y no necesita más quien vive bien, no refunfuña quien tanto desea, ni desea tanto quien vive refunfuñando.

Habrá que ver si Iguazú, en su caída hacia el país de las maravillas, encuentra a su rey de corazones con el ejército renovador o en el lado opuesto de donde vino; habrá que ver si el ejército de naipes sigue su fila encolumnado fielmente detrás de un orden que no necesitará a un sombrerero loco ni a una tortuga que cuente fábulas extrañas.

Nos falta poco. Estamos llegando al país de las maravillas por el que todos votamos. Vendrán de todos lados, atraídos por los preciosos jardines de flores amigables que sonríen al pasar; caminaremos campos floridos de la mano de los reyes de corazones, con quienes jugaremos croquet y comeremos chipa.

Habrá paseos para todos, té para todos, basureros para todos, descuentos para todos, luz para todos, y agua para todos. No es un sueño. No estamos durmiendo recostados en el regazo de alguien debajo de un mango. ¡Seremos maravilla en el país de las maravillas! Y allá estarán Alicia, Cristina, Maurito el quijote gordito y su escudero Sancho, que harán que Iguazú ya no esté tan atrasado como el conejo.