domingo, 30 de noviembre de 2008

Sensaciones


Me da la sensación que estamos en una época muy similar a las épocas anteriores, es decir a nuestra historia, esa serie de eventos que nos cuentan los mayores cuando somos chicos y las que leemos cuando somos grandes. Tantas veces en actos, ceremonias, protocolos, conferencias, congresos, y todo tipo de reunión en donde se recuerda mucho, siento una especie de comezón en las entrañas que me dice que todo es igual a lo que se vivió en 1680, 1776, 1810, años en los que también se realizaban actos similares. Digo que siento que todo es igual, porque cada vez que me toca estar parado para cantar el himno -y ahora “Misionerita también- retumban en mi cabezota las palabras de muchos de los presentes, que a la misma vez que aplauden y sonríen, están pensando cosas totalmente diferentes. Si hay algún homenajeado, puede estar seguro que entre sus conocidos y los no tan conocidos, muchos dirán “nadie sabe en realidad quién es este”, o “está todo arreglado”, o “chupándole la media a los de arriba, cualquiera recibe honores”. Si, sí, ya sé, eso no es culpa de la historia ni de los historiadores y que siempre hubo gente envidiosa y malpensada. El tema es que hoy también tenemos gente mal pensada, como Felipe Pigna y Jorge Lanata, entre otros, que “de casualidad” revisando “la sacra historia de nuestro país” además del Boletín Oficial del Gobierno, se dieron cuenta que Domingo Sarmiento no era tan buenito como decía la maestra y los libros aseguraban, y que Cornelio Saavedra era un comerciante-político tan aprovechador y corrupto que compraba voluntades y varias veces le hizo la camita a Mariano Moreno, ese pibe secretarito de quien prácticamente nadie habla en la escuela y en los libros de los grandes sólo le dedican un recuadrito, y quien tampoco fue un santito, y que cuando podía “vacunaba” a los que no pensaban como él, o le mandaba a su amigo Juan José Castelli (¿algún nene de hoy sabe quién fue Castelli?), para que liquidara a los que no amaban la libertad como ellos. Además, estos malpensados y envidiosos Pigna y Lanata, y otros que no tienen nada qué hacer y revuelven detalles de nuestra historia socio-política, también descubrieron que el gran presidente y “primero en registrar la historia oficial argentina”, Bartolomé Mitre, hizo pisar el palito a más de un colega suyo de los países vecinos y especialmente al Mariscal Francisco Solano López de Paraguay, quien le pidió permiso por escrito para pasar por territorio argentino, y Mitre con letra de los brasileros se hizo el sota, dijo que no recibió nada, y esperó que López urgido por defender al Uruguay tocara territorio argentino y le declaró la guerra, que se transformó en la más sanguinaria de la historia regional: “La guerra de la triple alianza”, (pregunto de nuevo: ¿algún padre le habla de esto a su hijo?, ¿le cuenta lo alcahuetes y corruptos que fuimos siempre?). Y de la historia reciente y los políticos y presidentes de años cercanos ni les cuento porque ya saben (¿saben? o ¿el Boletín Oficial del Gobierno será la historia que guíe a nuestros hijos?) ¡Qué extraño, ¿no?! La Gazeta de Buenos Ayres, era el órgano oficial de los revolucionarios, y con el paso del tiempo se transformó en Boletín Oficial del Gobierno. Bueno, por eso tengo esa sensación que los reconocidos y grandes de hoy son una copia de los que fueron antes. Qué envidioso, resentido y malpensado que soy, ¿no? o debe ser que ando filosofando demasiado.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¡¡Econoqueeeée!!


Ricardinho no habla pero entiende el españou. Digamos que se llama Ricardinho. No porque me lo haya dicho, sino porque parecía un Ricardo brasileño, de esos que se ven caminando por algunas de las calles de esta famosa “frontera caliente”. Pero por más que Ricardinho no hable españou, se mueve y maneja muy bien por toda nuestra ciudad. Conhece tudos os lugares pra’ negociar. Con eso no le hace falta nada más. Él “pergunta” a todos los del otro lado lo que necesitan y se lo lleva. ¿Y la aduana? ¿Aduana?, ¿a receita?, aah nao tein problema nao, porque a gente leva na bicicleta, nao é um trasporte grande, ¿vos me entiende? No, en realidad no, porque las reglas aduaneras son muy especiales y complicadas. Pero no importa, Ricardinho hace el enorme esfuerzo de cargar todo tipo de mercadería en grandes cajas sobre su bicicleta amiga hasta o Brasil, más de 20 kilómetros, para acercar a sus hermanos un precio mais barato. Y así logra hacer una pequeña diferencia que lo ayuda a soportar la crisis económica actual. ¿Está mal también la economía en el Brasil no? ¡Econoqueeeéee!, a gente nao sabe de isso, cara, nos solo vivemos no dia, a gente nao tein tempo para politica, jajajaja. Claro, que boludo, uno siempre preocupado por prepararse y estar al tanto de lo que sucede en todo el país, la región, y el mundo, para poder analizar qué vamos a hacer, se viene fea la mano, ¿y si se va todo a la a la lona?, mientras hay gente como Ricardinho que no tiene tiempo para política porque se muere de hambre. ¿Se muere de hambre? Nao, a gente nunca vai mori de fome aqui, tampouco voceis, lá no Foz temos muitos argentinos o ano tudo, é mesmo, Argentina tein muito dinheiro, cara jajaja. Pero, ¿cómo puede ser, si hay reclamos por todos lados y la pobreza en Argentina es cada vez peor? Sí, es verdad, pero Ricardinho dice que el argentino no dejó nunca de viajar ni a las playas del Brasil ni a ningún lugar, inclusive en las peores crisis vividas a nivel nacional. Un solo dato: ¿saben en qué década se formó la ciudad de Camboriú, Brasil, y con la plata de quién? Nao sei, mais Camboriu e tudo argentino. Sí, y no importa, Ricardinho, no hace falta que lo sepas, vos vivís igual, como se pueda, aunque no sepas qué es la economía, mientras el argentino sabe mucho, es muy preparado, fala bein, é muito inteligente, se queja que no hay trabajo, reclama, es un ciudadano comprometido, el más culto de Latinoamérica, y no anda pasando vergüenza como vos con mercadería arriba de una bicicleta desparramando ignorancia por ahí. ¡Nao entendi nada! jajaja, a gente se ve na praia, o Messi é o melhor do mundo, jajajajaja Nos vemos, Ricardinho. No sé donde, pero seguro vas a encontrar algún economista argentino por ahí, disfrutando su pobreza.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Un joven millonario y enfurecido

¡Adiós Cholo!… ¿Hola Tolo? ¿Hola Ramón? ¿Hola a quien?
Las tensiones en Núñez son cada vez peores. Tras haber jugado los primeros 60 minutos de manera excepcional, el pasado jueves el club de la banda se quedó de manera inexplicable fuera de la Copa Nissan Sudamericana, en los cuartos de final contra las Chivas en Jalisco, Guadalajara. Pero en realidad, en tan solo 5 minutos la historia se repitió, como en aquel 8 de mayo de 2008 cuando el combinado del “Cholo” quedó eliminado de la Copa Santander Libertadores en manos del equipo de “Ramón”, San Lorenzo de Almagro, en un partido en el que River se desconcentró unos minutos y fue eliminado prácticamente igual que en esta oportunidad. El equipo intentó de manera continua conseguir un gol que lo clasifique, pero jamás lo encontró y murió de pie como un verdadero grande, a pesar de las soberbias actuaciones de Radamel Falcao García y Sebastián Washington Abreu. Como consecuencia de este trágico resultado y la posición del club en el Torneo Apertura, el “Cholo”, Diego Pablo Simeone, renunció a su cargo de entrenador del club millonario.
Hoy, si bien el presidente José María Aguilar no dio declaraciones acerca del sucesor en el cargo, sabemos que los principales nombres que suenan son los de Américo Rubén "el Tolo" Gallego y Nery Alberto Pumpido, y de manera más lejana Ramón Ángel Díaz, debido a los conflictos que tuvo con la dirigencia millonaria. Recordemos que Américo Rubén Gallego y Ramón Ángel Díaz ya han ocupado este cargo en la entidad de Núñez. ¿Será la solución?
River Plate marcha último con 9 puntos en el Torneo Apertura, cuando se llevan jugadas 13 fechas, y muy lejos de los punteros San Lorenzo, Boca Juniors y Tigre, que suman 26 unidades.
Ángel Cappa, será el encargado del grupo de millonarios que no sabe qué hacer con tanta desgracia. ¿Qué le pasa a este River?, ¿se olvidó de su historia? Esperemos que no. Alguien tiene que calmar la furia de la hinchada.
Rodrigo Grün - 15 años, del Barrio La Loma, Km 9,5, Eldorado, Misiones

domingo, 26 de octubre de 2008

¡Cómo sabe ese nene!


A veces se me ocurre que se aprende más de alguien que no sabe nada que de alguien que sabe demasiado. Digo, porque escuchar o ver -observar- a una persona que “domina” un tema en específico o que “habla de lo que sea” tiene el mismo resultado que escuchar o ver a alguien “que no sabe nada”, y en ocasiones éste enseña mucho más que aquél. Resulta lo mismo, decía, porque el que se explaya en todos los temas existentes con aire de seguro con una humildad que esfuma cuando le argumentás en contra, y el que habla sin cazar un fulbo de nada, demuestran a la misma vez que ambos viven en una nube de flatos. Sin embargo, el que no sabe nada tiene una especie de ángel que le ayuda a por lo menos servir de mal ejemplo. El otro, el que domina todo -guaú- , ni siquiera sirve de mal ejemplo, porque para bueno es malísimo, y para malo está el otro. Se me ocurrió esto porque, sin querer, en estos días escuché decir a un niño de 11 años que no lee los diarios porque no tiene idea de qué es un fiscal, un diputado, un concejal, un legislador, y porque no sabe qué hacen ni qué tienen que hacer. Y por otro lado me escucho a mí y a mis colegas periodistas que dominamos todo, y a los propios legisladores, concejales, y fiscales, que dominan más, y a algunos oyentes súper inteligentes y críticos, que además de conocer todo saben la solución de todo, y descubro que el niño en unos pocos segundos me enseñó más que todo el resto. Confieso que al escuchar al niño decir lo que dijo me embargó una tristeza muy grande, pero no por el niño ni su reflexión, sino por la culpa que me toca como mayor: recién ahora me doy cuenta adónde permitimos que lleven al niño a donde va. ¡No sabe qué es ni qué hace o tiene que hacer un funcionario del estado! Sé que habrá algún lector que dirá: “pero no tiene por qué saberlo”, “depende de la edad que tenga no tiene por qué ocuparse de eso”, “para qué enseñarle, si no sirve de nada”, o “mejor que no lo sepa, así es más feliz”, o quizás “sí, se le enseña, sólo que a los chicos no les interesa”. Y qué tiene que ver esto con el tema de aprender más de los que no saben nada que de los que saben mucho. Bueno, justamente que entre todos los adultos que dominamos los temas del universo no supimos ni sabemos enseñar al niño lo que tiene que saber, y de paso sufrimos nuestra propia inteligencia, dejando que los que no saben nada dirijan nuestro pueblo, ciudad, provincia y país. Y parecerá contradictorio, pero los que dicen saber mucho son los mismos que nos dirigen hoy, y encima elegidos por nosotros, los sabios sabelotodo. Así es como sucede que el niño dirá de memoria la tabla periódica y todo el proceso informático, y nosotros diremos: ¡cómo sabe ese nene, qué inteligente!, mientras en el Concejo Deliberante de nuestra ciudad aprueban otro estúpido proyecto para gastar nuestra plata, y ni el niño ni nosotros nos enteramos. ¡Qué inteligentes que somos!

lunes, 13 de octubre de 2008

Indeciso... creo


Desde un tiempo hacia acá pude observar que soy muy cambiante. No tengo muy claro qué sucede conmigo, pero puedo decir que es algo parecido a la costumbre que tenía cuando era más joven: cambiaba mi personalidad de acuerdo a la que veía en otros y me gustaba. Así pasé por diferentes posturas, maneras de hablar y opinar, y hasta de peinado -cuando todavía tenía qué peinar- y todo acorde a la personalidad que acababa de ver y me gustaba. Podía ser Silvester Stallone como Gustavo Cerati, o bien cambiaba para parecerme a Diego Maradona o a Jorge Luís Borges. También podía elegir parecerme a alguien más cercano, como mi padre, a quien todavía admiro, o mi vecino de la infancia, a quien ni veo ni admiro más. Hoy también me gustan muchas maneras de ser, pero ya no cambio por eso. Prefiero más bien elegir parte de cada carácter e imitar lo que me gusta, o me parece bien. Sí, ya sé lo que están pensando: este tipo no tiene idea quién es, ni sabe lo que quiere, o se olvidó de pensar en definir su personalidad. Y sí, es verdad. Y les confieso que yo también pienso lo mismo, pero de ustedes. No voy a explicar por qué. ¡Porque no tengo ganas! Y no me desvíen del tema. Como les decía, he notado que sigo siendo cambiante. Pero un poco más fino. Ahora elijo características de cualquier personalidad con altura y gran porte, como la de Manu Ginóbili o la Tota Santillán, para que aporten algo mejor a mi forma de ser. Claro que en algunos casos tengo que observar con mayor detenimiento que en otros, para descubrir algo que sirva. Pero, por suerte tuve la posibilidad de leer algo de un tal Howard Gardner, sí ese que descubrió la inteligencia múltiple, y que muy diplomáticamente dijo que “todos tenemos un tipo de inteligencia que con el paso del tiempo se manifiesta, y a veces puede resultar incomprendida”, para no decir que “todos servimos para algo, y que no estamos al pepe en esta vida”. Con el descubrimiento de este tipo, pude entender que no es que los concejales no sirvan para nada, es que tienen otro tipo de inteligencia que nosotros no entendemos, es decir, son un grupo totalmente incomprendido. Por eso, de ellos también elegí características útiles para mi personalidad. Ahora soy totalmente inmune a las críticas como Nolasco, por ejemplo, y soy tan firme en mis propósitos y mantengo mi línea a muerte como Jara. Miro y observo todo, pero todo, detenidamente, como Franconi, principalmente lo que firmo, y me encanta saludar a la gente como Ayala. Además, pude adoptar la claridad y seguridad Gallardo, que liberó para siempre mis dudas sobre cuáles son mis objetivos. Pero lo que más resalta en mí hoy es la generosidad que pude rescatar de Benítez, quien me enseñó a donar todo lo que gano en pro del pueblo, aunque modestamente debo aceptar que la humildad de Spallanzani logró hacerme un hombre superior. Ahora, eso sí, que quede claro: jamás sería como mis colegas que no tienen ningún tipo de personalidad, o no saben que la tienen. Bueno, igual deben servir para algo, como dijo Gardner.

domingo, 5 de octubre de 2008

Diálogo sincero

Me das pena. Quizás me das asco también, y vergüenza. Y hoy tengo las ganas de decírtelo, porque estoy cansado de tanta contradicción descarada, que pasa impune por tu rostro sin ningún tipo de remordimiento evidente. Yo te conozco y paso con vos todo el día. No hay forma que puedas ocultarme alguna cosa. Conozco tus gestos, tus señales, tus costumbres, tus hábitos, tus reacciones, y cada milímetro de tus movimientos. Puedo asegurarte que pensabas unos años atrás, y también lo que pensás ahora. Y puedo recitarte cuántas de tus acciones marcharon coherentes con tus pensamientos, y cuántas no. No me mires así, sé de lo que hablo, y conozco de tu falta de capacidad para enfrentar las situaciones que pueden hacerte diferente. ¿Acaso tenés idea de cuántos quedaron desilusionados con todo lo que hacés?, y te adelanto que la simple y barata excusa que lo único que importa es ser feliz con lo que hacés, es una mentira para otros pero para mí no. Es muy fácil hacer creer a los demás. Pero muy diferente y difícil es hacer lo que decís que creés y pensás. ¿O ya te olvidaste que te vi haciendo gambetas para entrar primero que los demás en el banco o en el hospital, y que te considerás lo máximo cuando no pagás lo que todos deben pagar, mientras te llenás la boca hablando de la falta de moralidad actual? No creas que soy olvidadizo. Yo te vi y estuve con vos mientras evadías los controles en las rutas, y contactabas a tus compañeros de tu propio lugar de trabajo para lograr hacer lo que a los demás se les prohíbe, ¿y ahora te quejás de fulano que no usa casco mientras va en su moto, y de fulana que está colgada de los cables para tener luz, y de mengano que no pide el ticket fiscal cuando compra, del vecino que comparte el cable con el de al lado, y del concejal que antes era piquetero? ¡Por favor! No trates de engañarme. ¿Conocés el famoso y antiguo refrán “colar el mosquito y tragarse el camello? Bueno, yo lo concozco, y lo comprobé en vos, porque mientras te quejas de la menchada ignorante, que se conforma con las chapas y el choripan en las campañas, buscás la manera de pagar menos los servicios que se te dan, y si es posible, ahorrás un poquito más comprando del otro lado evadiendo todo tipo de impuestos y controles en la aduana. Sí, y mientras inventás una excusa para todo lo que te estoy soltando desde adentro de mis venas, por qué no me decís qué vas a hacer en tus vacaciones, ¿lo mismo que el año pasado?, ¿llamar a fulano, mengano, y sultana, para no pagar alquiler o recibir descuentos en hoteles, y que la excursión que tanto querés hacer te la liberen por ser conocida del primo de un amigo del encargado de cobrar las entradas? No seas tan ingenuo en pensar que sos ejemplar en todo lo que hacés. No desvíes la mirada. No hace falta, porque por más que rompa este espejo, siempre voy a encontrar tus ojos en cualquier otro, y me vas a seguir dando vergüenza.

domingo, 21 de septiembre de 2008

La luna de primavera


La noche llegó tímida. El sol había dejado sus luces en inmensas pinceladas de fuego que se extinguían detrás del río. Por allí, en algún lugar, en esa dirección, estaba ella. Pero no había manera de saberlo. Sólo existía en sus venas una urgencia de verla. Cada segundo se perdía con el ruido de los que volvían, y ninguna mirada descubría sus ansias tan evidentes. Nadie notaba que sus ojos sólo querían los de ella. El aire tenía otras manos, los pasos otro compás, la sangre otra vida, y la respiración agitada buscaba un descanso en su piel. Pero nadie lo sabía. Una brisa le hizo suspirar. Su piel recibió el vértigo de sus manos. “Hola, mi amor -pensó moviendo los labios- estaba pensado en vos”. Nadie respondió. Sólo un angustioso silencio lo vio bajar la mirada: “sólo quería que lo sepas”. Volvió sobre todo lo rasguñado por los dos en papeles insondables. Regresó por las marcas de los poros. Giró sin fin sobre el espacio recorrido en íntimo desafío. Desdobló sensaciones imborrables, y recostó el corazón en la espera, casi eterna. Una vez más sintió el silencio entre las luces, que no le dejaban descubrir que estaba siendo observado. El tiempo sólo trajo más ansias de su piel y el espacio se acortaba mientras recorría hasta su lugar, sin saber que la encontraría. Quizás ella también esperaba, quizás no. Quién lo sabía. De repente estaba con ella. No cabía en su ser, no había palabras, no encontraba el espacio para descargar todo guardado en la espera. Los ojos parecían rebelarse de su lugar, para introducirse en los suyos y no salir jamás. Por alguna necesidad las manos dijeron todo, pero faltaba. Había entre los dos una añoranza a más, que algo desde arriba les recordaba. Esta vez era imposible escapar. Quedaba poco tiempo, y el trecho recorrido insistía en vislumbrar la meta. Él se acercó y sintió las manos de su aire, la sangre de sus días, y el paso del corazón. Llegó el momento. Y pasó para esperar miles más, cada vez más dulces, más esperados, más profundos, como la mirada la mirada de esa luna de primavera que los vio confundirse en un primer beso que aún florece sin detenerse jamás.