lunes, 3 de febrero de 2014

Mi ventana


Allí donde bailan las hojas del otro lado es mi ventana.
En el pedacito de sol que dibuja tus ojos
En el que aparecen suaves mis mañanas
En el que sueño que me arrojo
Y me despierto en tus pestañas

Ahí, detrás de la calle cuadriculada,
Donde solía esperarte ansioso
Estirando al máximo mi mirada
Soñando esos días perezosos
De anchas sonrisas inopinadas

Por ahí veo pasar las continuas luces
Cada cual con la honda cicatriz
De las palabras que se dan de bruces
Unos contra otros, enredados, peleados
Olvidando abrazar al país

Mirando las curvas de las hormigas
Pegado al vidrio, aprieto mi nariz
Los gorriones alegres comen las migas
Mostrándome con sus saltos
Como extrañarte y ser feliz

Apoyado de este lado del cristal
Sosteniendo largos mis días
No entiendo esta única vida
En la que elegimos hacer mal

El cielo me trae de a pedacitos,
Tus manos como una brisa
Que se cuela en los rinconcitos
Muy pegados a mi corazón
Haciéndome caricias para dormir
Añorando suavecito
Un roce de tu amor

Quizás alguna estrella en la mañana
Escapando de la noche
Me recuerde buscarte sin reproches
Pegando de nuevo los ojos a mi ventana.



viernes, 20 de diciembre de 2013

¡Ojalá saqueen todo en estas fiestas!

Para combatir esa maldita injusticia entre los que tienen mucho y los que no tienen nada; para hacer sentir la verdadera necesidad de aquellos que siguen esperando las soluciones prometidas; para dejar de mirar de lejos las transmisiones de la lucha sintiéndonos jueces de nuestros prójimos.

¡Ojalá saqueen todo!

Para que dejemos de repetir las opiniones de quienes deciden en qué hacernos pensar todos los días; para que empecemos a razonar con criterio propio sin esperar influencias y presiones; para que los dirigentes y empresarios dejen de hablar de problemas económicos desde sillones dorados y panzas llenas.

¡Ojalá saqueen todo!

 Para que los jóvenes observen cómo los adultos buscamos responsabilidad en el resto, mientras les enseñamos a hacerse responsables por sus actos; para que de una vez notemos que nada tienen que ver las leyes y el gobierno de turno con las actitudes explotadoras de los progresistas hipócritas y trabajadores irresponsables.

¡Ojalá todos nos transformemos en saqueadores!

¡Para entrar sin permiso al lugar más privado que pueda tener un ser humano y saquear todo! Para animarnos a robar públicamente lo que robamos en privado y con pocos testigos; para lanzarnos a arrebatar con las mismas energías que utilizamos para juzgar; para atrevernos a salir saquear de los corazones todo odio y rencor, toda culpa y tristeza, toda ira y desamor, toda necesidad e incomprensión.

¡Ojalá saqueemos todo!

Para olvidarnos un momento de las teclas y las pantallas, y volvamos a las caricias y a las miradas; para que apaguemos las señales televisivas y corramos al abrazo de quien nos necesita; para que las redes ya no sean redes sino hilos de paz.




lunes, 9 de diciembre de 2013

Me tocó vivir

Me toca vivir en estos estupendos años de vertiginosa modernidad e increíble ignorancia.

Me toca ver cómo, aun en los corazones más tranquilos, quieren acelerar la vida.

Me tocó recibir información en gotitas de tinta condicionadas y me toca hoy hundirme en correntadas de letras con información inútil.

Me tocó dar vuelta el palo de la antena para que la única señal se vea mejor y hoy me toca apagar el televisor, cansado de tantas señales basura.

Me toca ver dos bandos, dos colores, dos posturas, y a los señores que dicen de qué lado están algunos y en cuál deberían estar otros.

Me toca un país con una gran mayoría persuadida junto a minorías complacidas, ambos pidiendo a gritos la tolerancia sin tolerar a quien piensa de manera alternativa.

Me tocan años en los que las charlas dependen de los canales de entretenimiento, mientras se repiten en las radios, y las redes enredan los pensamientos.

Me tocaron días en los que muy pocos publicaban poco porque pocos llegaban a entender mucho y me tocan días en los en que muchos publican demasiado porque muchos entienden muy poco.

Me tocó vivir esta era en la que aparecen cada vez más sofisticadas, rápidas, y eficientes herramientas para hablarnos, que solo sirven para mostrarnos cuán elemental, lenta, y deficientemente nos comunicamos.

Me tocó vivir una intensa compañía en años de escasa conectividad y me tocan vivir días enteros conectado en completa soledad.

Me tocó  aprender que el silencio no es una pérdida de tiempo y que la palabra puede acariciar el alma, y me toca comprobar cuánto tiempo se pierde hablando del silencio y la calma.

Me tocaron días en los que la sociedad buscaba en libros sus puntos de vista, y hoy me toca ver naciones enteras dominadas por productoras y publicistas.

Me tocó ver a padres ignorantes criar hijos tan educados, y hoy me toca ver hijos carentes con padres tan ilustrados.

Me toca vivir la desaparición del aplauso, el motor del alma de los pequeños y grandes artistas, hasta lo veo agonizar, es que el público está ocupado mirándolos a través del celular.

Me tocó hablar cuando no se hablaba y reaccionar desencajado, y hoy me toca callar por estar casi siempre equivocado.


Me tocó perseguir pensamientos, comparar opiniones, recorrí las lágrimas, amé la risa, y me carcomió el rencor, para decir que lo único que permanece es el amor.     

domingo, 15 de septiembre de 2013

Entrevista a un iguazuense

Un personaje que todos conocen, quizás mejor que a cualquier otra persona, y que por varias razones parece tener siempre una respuesta para todo.

Entrevistador: ¿Qué detalle destaca de su personalidad?

Iguazuense: Soy diferente. Y trato de diferenciarme lo mejor posible de la gente en general.

Entrevistador: ¿Qué es ser diferente?

Iguazuense: No parecerse a los demás, claro.

Entrevistador: ¿Podría darme algún ejemplo de esa diferencia?

Iguazuense: Sí, por su puesto. Yo no soy chusma como los demás, no me visto como los demás, no me dejo llevar por lo que dicen y hacen los otros, no soy ignorante la gente de acá, hago la mía y listo.

Entrevistador: En otras palabras, usted quiso decir que no le presta atención al resto de las personas.

Iguazuense: ¡Exacto!

Entrevistador: ¿Cómo logra ser diferente, entonces?

Iguazuense: No entiendo la pregunta.

Entrevistador: Bueno, para definirse diferente, uno necesariamente tiene que saber cómo son los demás, y para saber cómo son y cómo se comportan los demás,  uno debe prestarles atención y estar pendiente de lo que hacen, de esa manera uno decide ser diferente o no parecerse a ellos. Por eso la pregunta, ¿cómo logra ser diferente sin prestar atención a cómo son o qué hacen los demás?

Iguazuense: No lo había pensado así. Creo que solo soy diferente, nada más.

Entrevistador: ¿Puede definirme quién es o quiénes son “la gente”?

Iguazuense: Las personas. Los que se mueven alrededor nuestro.

Entrevistador: ¿Eso incluye a amigos, parientes, y a usted también, o usted no está dentro de “la gente”?

Iguazuense: Sí, sí, claro a todos. Nos incluye a todos.

Entrevistador: Entonces es difícil comprender quién o quiénes son “la gente de acá”, que usted mencionó anteriormente.

Iguazuense: Ah, pero  eso es fácil entender, cuando digo la gente de acá me refiero a la que es de Iguazú.

Entrevistador: ¿Usted no es de acá?

Iguazuense: ¡No! Ni quiero ser.

Entrevistador: ¿De dónde es?

Iguazuense: ¿Es importante decir de dónde soy?

Entrevistador: Y para hablar de las personas de acá y referirse a su forma de ser, al menos tendría que decir de donde es.

Iguazuense: Es cierto. Bueno… digamos que soy de otra provincia de la Argentina, por más que mi acento me delate. Digo esto porque acá siempre me confunden con los porteños.

Entrevistador: ¿Le molesta que le confundan con los porteños?

Iguazuense: Claro que me molesta, no soy para nada lo mismo.

Entrevistador: ¿Hace cuánto que vive en Iguazú?

Iguazuense: Hace, a ver, 15 años.

Entrevistador: Es decir, ¿usted trabaja aquí, vive aquí, tiene su casa aquí?

Iguazuense: Sí, sí.

Entrevistador: ¿Paga sus servicios aquí?

Iguazuense: Sí, bueno, los que se pueden pagar porque, viste que acá no todo está reglamentado.

Entrevistador: ¿Paga sus impuestos aquí?

Iguazuense: Sí, claro.

Entrevistador: ¿Y qué más necesita para considerarse de acá, de Iguazú?

Iguazuense: Bueno, sí en ese sentido sí soy de acá.

Entrevistador: Entonces, ¿podemos decir que usted también es “la gente de acá”?

Iguazuense: Sí, pero no soy como los de acá.

Entrevistador: ¿Es de acá, pero no es como los de acá? No entiendo.

Iguazuense:  Me refiero a que no soy como los oriundos, los que nacieron acá.

Entrevistador: ¿Conoce a muchas personas oriundas de acá?

Iguazuense: Bueno, los veo y hablo con ellos todos los días.

Entrevistador: ¿Me podría nombrar a diez personas que usted conoce que nacieron acá?

Iguazuense: Bueno… en este momento no me acuerdo si realmente nacieron acá, pero sí son de acá. Es decir, no estoy seguro si nacieron acá, pero tienen la forma de ser de los de acá, las actitudes y esas cosas.

Entrevistador: ¿Está al tanto que en el último censo hecho en 2010, los resultados mostraron que el 85% de los residentes de Iguazú entre los 15 y 80 años no nacieron aquí? Eso indica que hay muy pocas personas adultas que nacieron aquí en Iguazú en comparación con la enorme cantidad de los que no nacieron aquí.

Iguazuense:  No. La verdad que no sabía eso, pero lo que sí veo es la ciudad con gente que no la cuida, que es ignorante, que hace todo por izquierda, y que no tiene cultura.

Entrevistador: ¿Y usted adjudica esos problemas al 15% que nació acá o al 85% que no nació acá?

Iguazuense: Bueno, tendría que comprobarlo, pero no lo había pensado de esa manera. Creo que los dirigentes tienen mucha responsabilidad, pero supongo que tampoco son de acá, es decir no nacieron acá, quizás la mayoría es de Misiones.

Entrevistador: ¿Al decir de Misiones usted supone que el haber nacido acá en Iguazú o en cualquier otro lugar de la provincia es lo mismo?

Iguazuense: Y… bueno… por lo que se ve sí, como le dije las actitudes.

Entrevistador: ¿Y no le parece que al poner a todos en la misma bolsa, usted hace lo mismo que cuando lo comparan a usted con los porteños? Quizás ven las mismas actitudes y por eso lo hacen, y a usted le molesta.

Iguazuense: La verdad molesta, quizás no lo tuve en cuenta de esa forma.

Entrevistador: Cuando usted dice que la gente es ignorante, que todo hace por izquierda, que no tiene cultura… ¿se refiere a conductas cotidianas, sociales, políticas?

Iguazuense: Es muy claro que se nota en todo, en la suciedad de la ciudad, en como hablan, en como viven colgados de los cables de luz, en el tránsito…

Entrevistador: ¿Usted nunca hizo nada “por izquierda”?

Iguazuense: No, claro. Siempre trato de hacer todo bien, como corresponde.

Entrevistador: ¿En los 15 años en los ha vivido aquí, nunca pidió a algún conocido de la Aduana que le “ayude a pasar algo”, nunca llamó a un médico conocido para que lo atiendan primero, nunca pidió en la municipalidad un “trato especial” por alguna multa de tránsito, nunca se estacionó donde no corresponde, paga el servicio de luz regularmente, tiene el título de propiedad de su casa, pide los tickets fiscales cada vez que compra o los da cuando vende, nunca pidió que hagan pasar gratis a un familiar en Cataratas, pide siempre la factura de su alquiler, usó siempre el casco?

Iguazuense: Bueno… (ríe)… eso lo hace todo el mundo pero creo que todos lo hacemos por necesidad y no porque somos ladrones, todos trabajamos para conseguir de a poco lo que tenemos, no lo hacemos con mala intención.

Entrevistador: Cuando dice “todo el mundo lo hace” ¿se refiere al 15% que nació acá o al 85% que no nació acá?  

Iguazuense: Bueeeeno, cheee. ¡A todos me refiero! Ya me quedó claro que todos somos de acá, somos iguazuenses y que la mayoría de los que vive acá no nació acá.

Entrevistador: También llama la atención que se refiere a la ignorancia y a la cultura… ¿lo dice porque no le gusta o porque cree que no hay, no existe?

Iguazuense: Es que no hay un teatro, no hay obras para ver, como lo hay en cualquier otro destino turístico del país. No hay ningún lugar para ir ni evento para ver.

Entrevistador: ¿Sabe usted que Iguazú tiene el coro infantil Santa Cecilia, que participa en muchos eventos y también en Iguazú en Concierto visto en todo el mundo; tiene el coro de adultos Cataratas que siempre hace presentaciones aquí y en la región; tiene dos orquestas infanto-juveniles; músicos que representan a la ciudad en toda la provincia y en Buenos Aires en los Evita Culturales y en otros; tiene dos equipos de Hockey, uno muy reconocido de Básquet; varios de fútbol; obras de teatro que son de producción propia de los colegios y terciarios, además de traer  anualmente por parte de empresas o el municipio obras y conciertos que se presentan en Buenos Aires, Mar del Plata y Córdoba, que aquí se filmaron varias películas nacionales e inclusive una de Hollywood; y que tiene la mayor cantidad de escritores del interior de la provincia? ¿Participó usted alguna vez de estos eventos?

Iguazuense: Como te digo, no estoy muy al tanto, porque trabajo mucho, no tengo tanto tiempo para enterarme o para participar, pero cuando puedo voy, aunque te repito que creo que los dirigentes tienen que dar el ejemplo comunicando y facilitando las cosas para la gente.

Entrevistador: ¿Al decir dirigentes se refiere a la dirigencia gubernamental o a organizaciones privadas?

Iguazuense: ¡A los dos sectores! A los políticos y a los dueños de empresas, gerentes, asociaciones, escuelas,  etcétera. ¡Ellos tienen que dar el ejemplo! Tienen que ser líderes.

Entrevistador: ¿Y sabía usted que casi el 100% de estos dirigentes que usted mencionó, tanto políticos como privados, no nacieron acá, ni siquiera en esta provincia, y que como usted también se instalaron acá buscando una oportunidad?

Iguazuense: Tampoco lo había pensado de esa manera, pero supongo que puedo comprobarlo preguntando a los que conozco.

Entrevistador: ¿Qué fue lo más difícil de esta entrevista?

Iguazuense: (Piensa) Creo que lo más difícil fue hacerme las preguntas y responderme a mí mismo con total honestidad.

lunes, 5 de agosto de 2013

Como en el recreo de la escuela

Pasa el tiempo, y nos vamos acostumbrando a que la vida quede guardada en pequeños envases de plástico; que la música ya no se rompa con el disco o la cinta y que la comida tenga sabor a lata, pero el recreo de la escuela sigue siendo igual.

Si no me prestaste el lápiz de color que necesité durante la clase de ciencias naturales, no te invito mi tostado, y olvidáte que te salude por un buen rato mientras me junto con los que sí me prestan y pase frente a vos riendo y divirtiéndome a las carcajadas.

Además, parece que ya te olvidaste que te ayudé con la tarea de inglés y que la pasaste muy bien en mi cumple con payasos y pelotero.

Y bueno… no me siento más al lado tuyo y no me importa tu tostado porque tengo galletitas, ¿sabés?
Entonces te elimino de mi Face porque yo solo tengo amigos que son buenos y generosos, y vos ni sabés lo que eso significa.

A mí qué me importa, yo tengo muchos más amigos que vos, y hasta hablo con amigos de Estados Unidos.

Sí, seguro, pero con esos amigos vos no te juntás a tomar tere a la tarde, y ellos ni te registran en su vida, ¿sabés? Decíme cuándo fue la última vez que les viste, ¿¡eh, eh, eh, eeh?!

Calláte si a vos te falsean los que son tus amigos guaú, vos ni sabés lo que dicen de vos, que solo te juntás con los que te dan cosas y nadie quiere que juegues con ellos en educación física.

¿Y vos? Vos no estás en el equipo de volley porque apenas sabés sacar y encima le voy a pedir al profe que te saque porque sos mala compañera.

Sí, pero el profe tiene las fotos donde yo estoy en el equipo… y eso no vas a poder borrar porque todos saben que yo juego y vos recién llegaste acá y nadie sabe quién sos.

Mentira, porque todos saben que yo juego mejor que vos y me van a elegir capitán y yo te voy a sacar o poner suplente, además le voy a decir a la seño de lengua que te saque de mi grupo porque vos no hiciste nada,  porque siempre te sacás notas de arriba.

¡Mentira!, porque yo hice todos los afiches y traje los marcadores y busqué información en internet en mi notebook y vos solo sabés usar Facebook no más o vos te pensás que la profe no sabe.

...

Y tocó el timbre anunciando el fin del recreo. Y sin que se dieran cuenta cuánto tiempo se dedicaron uno a otro, llegó la clase, en la que al final de cuentas hay que hacer lo que dicen los grandes de más arriba.

Y pasó la vida. Y todavía no sabemos si nosotros aprendimos con ella o seguimos peleando en el recreo de la escuela. 

domingo, 23 de junio de 2013

¡¡Ya pe votáma!!

Sin imaginar tan siquiera lo que ocurría en verdad, correteaban con alborozo alrededor de una inmensa parrillada los peones de varias estancias, en los años cuando más o menos ya comenzaban a saber de qué lado era Misiones y donde terminaba Corrientes.

Esta vez no había carneada en masa ni era el cumpleaños de algún patrón sino que era la época de la votación, y eso significaba festejar con una gran asado el orgullo de ser  argentino, y un trabajador peón, libre, con derechos y deberes que hacen grande a la nación.

Así les animaba con su discurso el patrón que les juntaba para avisarles que había llegado el día de hacerse respetar con el voto, que es su decisión, y que cada uno estaba invitado con su familia a celebrar la gran ocasión.

Cada cual, con orgullo, llegaba esa tardecita al rancho para contar a la familia sobre la invitación, y empezaba una correría para preparar la bombacha blanca, el vestido, la alpargata,  y la bota con espuelón, y había que avisar al que no estuvo, organizar la faenada, sazonar el vaquillón, juntar la leña, asegurar por lo menos una guitarra y un acordeón, apuntalar la mesa larga, y preparar el terreno para el fogón.

Quienes llevaban en la espalda más de una votación, como los que hoy hablan sin ruborizarse dando grandes consejos, antes eran los que mandaban coordinando la organización. Era un orgullo inigualable para cada peón hacer la fila frente a una mesita para entregar su libreta cívica con emoción. El que era extranjero, todavía sin los papeles pero igualmente trabajador, miraba con envidia y atención cómo uno a uno se acumulaban los documentos en un cajón.

En una carreta con techo, bien limpia, el mismísimo patrón iba a llevar esa caja cargada hasta el centro de votación. Más de uno, de los que allí estaban, sin siquiera comprender la situación, y viendo cómo se iba su documento en aquél carretón, pensaba que algún día iba a contar la primera vez que votó.

Así empezaba  nuevamente la espera. Al otro día había que tener el asado listo para cuando llegara el patrón. La noche pasaba sin apuro, y con las primeras luces del sol, ya empezaba a moverse la estancia, mientras lejos en el pueblo ya se había decidido el destino de la nación.  

Cerca del mediodía, cuando veían en la distancia parado en el estribo de la carreta al patrón, todos se paraban para formar un semicírculo de recepción, y cuando escuchaban: ¡¡¡¡ya pe votáma!!!!, que significa “ya votaron” en guarañol, comenzaban a soltar el sapucái general de emoción.

Se formaba la fila para recibir de nuevo la documentación, y cada cual al ver en su libreta el sello de la votación, pegaba un alarido ¡¡¡ooohh mitá el patrón!!!, sin imaginar siquiera a quien habían votado o cuál fue su decisión.

Cualquier coincidencia con la actualidad, es pura imaginación.          

viernes, 19 de abril de 2013

Un docente de Mbororé es ladrón

En los mismos días cargados de millones que van y vienen, desenfundados de trajes inalcanzables, y honorables intercambios de halagos entre los de allá en la gran aldea y entre estos de acá, yo también fui víctima de un robo.

Quizás más culpa tengo yo cuando pienso en cómo este docente, sin pedirme permiso, se hizo de algo que yo tanto cuido. Solo vino, sin ningún tipo de aviso, y se llevó lo que no era de él.

Ahora sólo me queda la bronca por haber descubierto, que no solo soy víctima a sabiendas de aquellos ladrones que hoy y siempre llenan las pantallas y las radios, sino también de este tal David, un maestro de la Comunidad Mbororé.

Y me pregunto, como ya lo hice mil veces, si David se detuvo tan siquiera a pensar en todo lo que causa una semejante actitud como la que con total desparpajo se animó a hacer en estos días en los que la tecnología  puede dejarte en evidencia con un simple click de cualquiera.

Creo que no. Ni siquiera lo pensó. Ni siquiera se dio cuenta.

Llegué a la conclusión que una persona así comete esas acciones porque le ocurre adentro, sin tener la capacidad de razonarlas, elaborarlas, digerirlas, o al menos planificarlas para lograr algún beneficio, como hacen en la actualidad quienes realmente se preocupan por una educación digna.

¿Cómo se atreve?, no dejo de preguntarme;  si dentro de su actividad de enseñanza seguramente encontrará quienes puedan disuadirlo de tan inimaginable actitud.

Y me duele más aún, porque amo su misma profesión, que la practico pensando en que enseñar es tocar una vida, y éste irreverente osa hurtarme como si nada le conmoviera y sin saber al menos quién soy y qué hago.

Qué dirán o qué harán, también me pregunto, esos otros que han decidido invertir millones en proveer una escuela a los aborígenes, después de casi 30 años, cuando sepan o se enteren lo que hizo David, ellos que tanto se preocupan honestamente por la educación de todos.  

Quiero denunciar ante todos, que David da Luz, maestro de cuarto grado de la Escuela Mbororé, es un ladrón al igual que muchos otros maestros escondidos en las afueras y en los montes.

En abril de este año, ese tal David, desvergonzadamente con su guardapolvo blanco, próxima a llegar una tormenta, no dudó un segundo en subir al techo de la precaria escuela para clavar mejor las chapas y solucionar los infinitos problemas que trae la desvencijada techumbre.

Señores, ¡David da Luz es un maestro ladrón! ¡Me robó el corazón!


(Foto: Gentileza Facebook: Javier Rodas)