viernes, 14 de febrero de 2014

Agustín: el santo africano que amó a un hombre

Arrogante, amante de la farándula y los aplausos, mentiroso, asiduo a los placeres, incluyendo la homosexualidad; no tomó cargo de un hijo que tuvo con una esclava, y siendo político oportunista, y gran orador, llegó a la cúspide de los halagos de la sociedad, hasta que como el amor mismo, sorprendió dejando todo por enamorarse de alguien.
  
Lejos del aura de hombre perfecto, romántico, y caballero, que cumple con la lista de las más exigentes de hoy,  Aurelius Agustinus Hipponensis, más conocido como San Agustín, fue un personaje arrogante, mentiroso, y farandulero, a quien muy probablemente ninguna de las enamoradizas de hoy prestaría atención.  

Nacido en Tagaste, Numidia una provincia romana del norte de África, hoy conocida como Souk Ahras, Argelia, Agustín no fue bautizado en el cristianismo, a pesar de tener una madre conocida como una “mujer cristiana”, y comenzó a formar una personalidad más bien vanidosa y soberbia en un centro de estudios paganos de Maduara, donde fue enviado a formarse por su padre.

Pero fue más adelante, cuando avanzada ya su adolescencia, que empezó a transformarse en todo lo contrario respecto del amor y el romanticismo al llegar a Cartago. En esa gran ciudad, contó él mismo en su famoso libro Confesiones, “contaminé el agua primaveral de la amistad con la suciedad de la concupiscencia”.

Allí también comenzó a practicar el Maniqueismo, una mezcla de religiones que condenaba los placeres sexuales, pero no el placer homosexual por asegurar que estas relaciones “no atrapan las almas dentro de la materia como la intimación heterosexual”. En esos años las relaciones homosexuales eran inclusive mejor vistas que las heterosexuales.

En otra parte de sus Confesiones dice: Cuando llegué a Cartago, a mi alrededor bullía un caldero de amores ilícitos. Yo nunca había amado y estaba ansioso por amar. ( ... ) Me parecía dulce amar y ser amado, y mucho más si podía disfrutar del cuerpo de la persona amada. Enlodé su limpia corriente con el infierno de la lujuria y, a pesar de ser impuro e inmoral, con mi exceso de vanidad solía comportarme como un hombre de mundo que frecuenta los lugares elegantes que están de moda. Me zambullí de cabeza en el amor, ya que anhelaba que me atrapase".

Por su confesa vanidad, gustaba mucho de los aplausos y halagos, que conseguía con su gran habilidad retórica, con palabras a veces “incomparables” como las describían sus propios contrincantes políticos del momento, a quienes casi siempre vapuleaba con sus argumentaciones. Fue entonces, cuando Agustín ahondó su amistad con un joven que había conocido en su infancia, a quien describió como “mi otro yo” y “era la mitad de mi alma”.

Cuando este amigo fallece, Agustín queda devastado y confiesa “fue lo más dulce que experimenté en toda la vida”, y describe la relación con él diciendo “Había llegado a sentir que mi alma y la suya eran una sola alma dentro de dos cuerpos”.

Aparte de estas características, muy alejadas de un hombre ideal para el amor, debe sumarse una amante esclava con la que Agustín tuvo un hijo llamado Adeodato, con quien compartió poco de su infancia y adolescencia. Y por los años de la década 380 abandonó rápidamente a la amante, y regresó al África.

Fue en estos años en los que Agustín sorprendió a todos, abandonando por completo su vida vanidosa y de farándula en las grandes ciudades, y vendiendo todas sus posesiones para entregarlo a los pobres, y escribiendo los más dulces poemas y reflexiones, por haberse enamorado de otro hombre, quien había dado inclusive su vida por los demás.

San Agustín no fue ni es, entonces, un ejemplo perfecto para enamorar a las mujeres, pero es una esperanza y una lección ideal para todos los hombres imperfectos que elegimos enamorarnos, abandonando todo lo demás, aunque nos partan el corazón.  






miércoles, 12 de febrero de 2014

El comerciante especulador es como el chismoso, existe porque tiene clientes

Nos molesta el aumento de precios, pero seguimos comprando. Y no nos instruimos para saber quiénes son los responsables verdaderos del aumento. Así también nos molestan mucho los chismes, pero seguimos creyendo y escuchando a los chismosos.

En una oportunidad, hace varios años, mi padre quiso comprar un hermoso canasto de tacuapí que un aborigen ofrecía a la vera de la ruta, y al ver que el precio había aumentado respecto de unos días atrás, le pregunta al nativo por qué, y éste le responde “oyupí la nafta” (subió la nafta, en guaraní). Ante tal respuesta, mi padre rió con ganas y compró el canasto igualmente, no sin antes regatearle un poco el precio, que el mbyá no quiso bajar mucho.

Y aunque el ejemplo puede resultar simpático, es realmente un reflejo exacto de una de las perfectas excusas que escuchamos los consumidores finales históricamente en la Argentina, cuando tenemos que comprar en los almacenes, despensas, kioskos, y supermercados o cargar el tanque del auto, especialmente acá en Iguazú.  Por eso el aborigen dio esa excusa, porque a él también le dieron esa explicación en el almacén.

A esa famosa excusa “subió la nafta”, se sumó después “subió el dólar” y así nos aumentaron siempre los precios al nivel de 100, 200, 300, y acá en Iguazú hasta el 400% más, y nosotros entendíamos a los comerciantes porque realmente subió la nafta y el dólar, hasta que después de pagar tan caro todo, empezamos a leer un poco, preguntar otro poco, y supimos que no todos los productos tienen que ver con la nafta (como el canasto del mbyá) y que tampoco todos los precios tienen que ver con el dólar.

Sin embargo, los comerciantes siguen vendiendo sin parar, y al parecer cada vez más, en un país al que todos –sí todos, incluyendo los comerciantes y empresarios –critican y describen como un desastre, y en el que no hay movimiento, y apenas se vive día a día.

Algo no se comprende: los comerciantes abren un negocio, contactan un productor, un distribuidor, “pagan los impuestos”, el flete, y ponen el precio, pero ¿quién les compra? Y por otra parte, si los que compran lo hacen por necesidad y no tienen opción de compra en otro lado, ¿pagan lo que sea en el lugar que sea y van a comprar obligados al mismo lugar sin quejarse o dejar de comprar?

Claro que molesta que haya un gobierno inepto que no sepa garantizar la producción y distribución sin aumentos, pero eso nada tiene que ver con que el comerciante que te saluda en el mismo pueblo todos los días, te mienta en la cara (o escondido) aumentando los precios al porcentaje que se le ocurra para ganar mucho más poniendo como excusa la nafta, el dólar, el gobierno, la lluvia, y el agua de Cataratas.

En el caso específico de Iguazú, también molesta que nos traten de estúpidos haciéndonos creer que el comerciante, además de pagar al distribuidor debe pagar la tasa de abasto (un engendro inventado por el asesor legal de este gobierno municipal Harry Foos, en la época del intendente Filippa, de quien fue amigo y luego enemigo), como si no supiésemos que todos los grandes comerciantes no pagan esa tasa y “arreglan” a su manera, y los que sí la pagan después lo incluyen en el precio final de los productos, y la terminamos pagando todos nosotros.

O en el caso de la famosa nafta que de repente “desaparece” de nuestra ciudad cuando hay alguna información que puede afectar su distribución, y “aparece” repentinamente con un precio más alto, como si no supiésemos que la esconden para especular y venderla después con aumento para ganar unos míseros centavos más a costa de nuestro trabajo. Y con esto no tiene nada que ver el gobierno, sea cual fuere, los responsables de estos aumentos de precio descontrolados son los dueños, empresarios, comerciantes, distribuidores, como usted quiera llamarlos, que especulan con nuestra necesidad y nos venden a precios exagerados.

¿Quiero decir que el comerciante no debe ganar? No, no digo eso. Digo que debe ganar lo justo, poniendo un precio al que pueda acceder el consumidor sin que tenga que quejarse que el sueldo no le alcanza. No es muy difícil entenderlo. Digo que tiene que mantener sus clientes (compatriotas, no enemigos) respetándolos, y no mintiéndoles en la cara sin importarle que toda la economía se vaya al demonio.

Lo peor de todo esto es que nos molesta muchísimo que los comerciantes especuladores nos mientan pero ¡nosotros le seguimos comprando! Igual que nos molestan muchísimo los chismes que inventan de nosotros, pero los chismosos nunca desaparecen sino que siguen aumentando, ¡porque nosotros les seguimos escuchando!   
  

lunes, 3 de febrero de 2014

Mi ventana


Allí donde bailan las hojas del otro lado es mi ventana.
En el pedacito de sol que dibuja tus ojos
En el que aparecen suaves mis mañanas
En el que sueño que me arrojo
Y me despierto en tus pestañas

Ahí, detrás de la calle cuadriculada,
Donde solía esperarte ansioso
Estirando al máximo mi mirada
Soñando esos días perezosos
De anchas sonrisas inopinadas

Por ahí veo pasar las continuas luces
Cada cual con la honda cicatriz
De las palabras que se dan de bruces
Unos contra otros, enredados, peleados
Olvidando abrazar al país

Mirando las curvas de las hormigas
Pegado al vidrio, aprieto mi nariz
Los gorriones alegres comen las migas
Mostrándome con sus saltos
Como extrañarte y ser feliz

Apoyado de este lado del cristal
Sosteniendo largos mis días
No entiendo esta única vida
En la que elegimos hacer mal

El cielo me trae de a pedacitos,
Tus manos como una brisa
Que se cuela en los rinconcitos
Muy pegados a mi corazón
Haciéndome caricias para dormir
Añorando suavecito
Un roce de tu amor

Quizás alguna estrella en la mañana
Escapando de la noche
Me recuerde buscarte sin reproches
Pegando de nuevo los ojos a mi ventana.



viernes, 20 de diciembre de 2013

¡Ojalá saqueen todo en estas fiestas!

Para combatir esa maldita injusticia entre los que tienen mucho y los que no tienen nada; para hacer sentir la verdadera necesidad de aquellos que siguen esperando las soluciones prometidas; para dejar de mirar de lejos las transmisiones de la lucha sintiéndonos jueces de nuestros prójimos.

¡Ojalá saqueen todo!

Para que dejemos de repetir las opiniones de quienes deciden en qué hacernos pensar todos los días; para que empecemos a razonar con criterio propio sin esperar influencias y presiones; para que los dirigentes y empresarios dejen de hablar de problemas económicos desde sillones dorados y panzas llenas.

¡Ojalá saqueen todo!

 Para que los jóvenes observen cómo los adultos buscamos responsabilidad en el resto, mientras les enseñamos a hacerse responsables por sus actos; para que de una vez notemos que nada tienen que ver las leyes y el gobierno de turno con las actitudes explotadoras de los progresistas hipócritas y trabajadores irresponsables.

¡Ojalá todos nos transformemos en saqueadores!

¡Para entrar sin permiso al lugar más privado que pueda tener un ser humano y saquear todo! Para animarnos a robar públicamente lo que robamos en privado y con pocos testigos; para lanzarnos a arrebatar con las mismas energías que utilizamos para juzgar; para atrevernos a salir saquear de los corazones todo odio y rencor, toda culpa y tristeza, toda ira y desamor, toda necesidad e incomprensión.

¡Ojalá saqueemos todo!

Para olvidarnos un momento de las teclas y las pantallas, y volvamos a las caricias y a las miradas; para que apaguemos las señales televisivas y corramos al abrazo de quien nos necesita; para que las redes ya no sean redes sino hilos de paz.




lunes, 9 de diciembre de 2013

Me tocó vivir

Me toca vivir en estos estupendos años de vertiginosa modernidad e increíble ignorancia.

Me toca ver cómo, aun en los corazones más tranquilos, quieren acelerar la vida.

Me tocó recibir información en gotitas de tinta condicionadas y me toca hoy hundirme en correntadas de letras con información inútil.

Me tocó dar vuelta el palo de la antena para que la única señal se vea mejor y hoy me toca apagar el televisor, cansado de tantas señales basura.

Me toca ver dos bandos, dos colores, dos posturas, y a los señores que dicen de qué lado están algunos y en cuál deberían estar otros.

Me toca un país con una gran mayoría persuadida junto a minorías complacidas, ambos pidiendo a gritos la tolerancia sin tolerar a quien piensa de manera alternativa.

Me tocan años en los que las charlas dependen de los canales de entretenimiento, mientras se repiten en las radios, y las redes enredan los pensamientos.

Me tocaron días en los que muy pocos publicaban poco porque pocos llegaban a entender mucho y me tocan días en los en que muchos publican demasiado porque muchos entienden muy poco.

Me tocó vivir esta era en la que aparecen cada vez más sofisticadas, rápidas, y eficientes herramientas para hablarnos, que solo sirven para mostrarnos cuán elemental, lenta, y deficientemente nos comunicamos.

Me tocó vivir una intensa compañía en años de escasa conectividad y me tocan vivir días enteros conectado en completa soledad.

Me tocó  aprender que el silencio no es una pérdida de tiempo y que la palabra puede acariciar el alma, y me toca comprobar cuánto tiempo se pierde hablando del silencio y la calma.

Me tocaron días en los que la sociedad buscaba en libros sus puntos de vista, y hoy me toca ver naciones enteras dominadas por productoras y publicistas.

Me tocó ver a padres ignorantes criar hijos tan educados, y hoy me toca ver hijos carentes con padres tan ilustrados.

Me toca vivir la desaparición del aplauso, el motor del alma de los pequeños y grandes artistas, hasta lo veo agonizar, es que el público está ocupado mirándolos a través del celular.

Me tocó hablar cuando no se hablaba y reaccionar desencajado, y hoy me toca callar por estar casi siempre equivocado.


Me tocó perseguir pensamientos, comparar opiniones, recorrí las lágrimas, amé la risa, y me carcomió el rencor, para decir que lo único que permanece es el amor.     

domingo, 15 de septiembre de 2013

Entrevista a un iguazuense

Un personaje que todos conocen, quizás mejor que a cualquier otra persona, y que por varias razones parece tener siempre una respuesta para todo.

Entrevistador: ¿Qué detalle destaca de su personalidad?

Iguazuense: Soy diferente. Y trato de diferenciarme lo mejor posible de la gente en general.

Entrevistador: ¿Qué es ser diferente?

Iguazuense: No parecerse a los demás, claro.

Entrevistador: ¿Podría darme algún ejemplo de esa diferencia?

Iguazuense: Sí, por su puesto. Yo no soy chusma como los demás, no me visto como los demás, no me dejo llevar por lo que dicen y hacen los otros, no soy ignorante la gente de acá, hago la mía y listo.

Entrevistador: En otras palabras, usted quiso decir que no le presta atención al resto de las personas.

Iguazuense: ¡Exacto!

Entrevistador: ¿Cómo logra ser diferente, entonces?

Iguazuense: No entiendo la pregunta.

Entrevistador: Bueno, para definirse diferente, uno necesariamente tiene que saber cómo son los demás, y para saber cómo son y cómo se comportan los demás,  uno debe prestarles atención y estar pendiente de lo que hacen, de esa manera uno decide ser diferente o no parecerse a ellos. Por eso la pregunta, ¿cómo logra ser diferente sin prestar atención a cómo son o qué hacen los demás?

Iguazuense: No lo había pensado así. Creo que solo soy diferente, nada más.

Entrevistador: ¿Puede definirme quién es o quiénes son “la gente”?

Iguazuense: Las personas. Los que se mueven alrededor nuestro.

Entrevistador: ¿Eso incluye a amigos, parientes, y a usted también, o usted no está dentro de “la gente”?

Iguazuense: Sí, sí, claro a todos. Nos incluye a todos.

Entrevistador: Entonces es difícil comprender quién o quiénes son “la gente de acá”, que usted mencionó anteriormente.

Iguazuense: Ah, pero  eso es fácil entender, cuando digo la gente de acá me refiero a la que es de Iguazú.

Entrevistador: ¿Usted no es de acá?

Iguazuense: ¡No! Ni quiero ser.

Entrevistador: ¿De dónde es?

Iguazuense: ¿Es importante decir de dónde soy?

Entrevistador: Y para hablar de las personas de acá y referirse a su forma de ser, al menos tendría que decir de donde es.

Iguazuense: Es cierto. Bueno… digamos que soy de otra provincia de la Argentina, por más que mi acento me delate. Digo esto porque acá siempre me confunden con los porteños.

Entrevistador: ¿Le molesta que le confundan con los porteños?

Iguazuense: Claro que me molesta, no soy para nada lo mismo.

Entrevistador: ¿Hace cuánto que vive en Iguazú?

Iguazuense: Hace, a ver, 15 años.

Entrevistador: Es decir, ¿usted trabaja aquí, vive aquí, tiene su casa aquí?

Iguazuense: Sí, sí.

Entrevistador: ¿Paga sus servicios aquí?

Iguazuense: Sí, bueno, los que se pueden pagar porque, viste que acá no todo está reglamentado.

Entrevistador: ¿Paga sus impuestos aquí?

Iguazuense: Sí, claro.

Entrevistador: ¿Y qué más necesita para considerarse de acá, de Iguazú?

Iguazuense: Bueno, sí en ese sentido sí soy de acá.

Entrevistador: Entonces, ¿podemos decir que usted también es “la gente de acá”?

Iguazuense: Sí, pero no soy como los de acá.

Entrevistador: ¿Es de acá, pero no es como los de acá? No entiendo.

Iguazuense:  Me refiero a que no soy como los oriundos, los que nacieron acá.

Entrevistador: ¿Conoce a muchas personas oriundas de acá?

Iguazuense: Bueno, los veo y hablo con ellos todos los días.

Entrevistador: ¿Me podría nombrar a diez personas que usted conoce que nacieron acá?

Iguazuense: Bueno… en este momento no me acuerdo si realmente nacieron acá, pero sí son de acá. Es decir, no estoy seguro si nacieron acá, pero tienen la forma de ser de los de acá, las actitudes y esas cosas.

Entrevistador: ¿Está al tanto que en el último censo hecho en 2010, los resultados mostraron que el 85% de los residentes de Iguazú entre los 15 y 80 años no nacieron aquí? Eso indica que hay muy pocas personas adultas que nacieron aquí en Iguazú en comparación con la enorme cantidad de los que no nacieron aquí.

Iguazuense:  No. La verdad que no sabía eso, pero lo que sí veo es la ciudad con gente que no la cuida, que es ignorante, que hace todo por izquierda, y que no tiene cultura.

Entrevistador: ¿Y usted adjudica esos problemas al 15% que nació acá o al 85% que no nació acá?

Iguazuense: Bueno, tendría que comprobarlo, pero no lo había pensado de esa manera. Creo que los dirigentes tienen mucha responsabilidad, pero supongo que tampoco son de acá, es decir no nacieron acá, quizás la mayoría es de Misiones.

Entrevistador: ¿Al decir de Misiones usted supone que el haber nacido acá en Iguazú o en cualquier otro lugar de la provincia es lo mismo?

Iguazuense: Y… bueno… por lo que se ve sí, como le dije las actitudes.

Entrevistador: ¿Y no le parece que al poner a todos en la misma bolsa, usted hace lo mismo que cuando lo comparan a usted con los porteños? Quizás ven las mismas actitudes y por eso lo hacen, y a usted le molesta.

Iguazuense: La verdad molesta, quizás no lo tuve en cuenta de esa forma.

Entrevistador: Cuando usted dice que la gente es ignorante, que todo hace por izquierda, que no tiene cultura… ¿se refiere a conductas cotidianas, sociales, políticas?

Iguazuense: Es muy claro que se nota en todo, en la suciedad de la ciudad, en como hablan, en como viven colgados de los cables de luz, en el tránsito…

Entrevistador: ¿Usted nunca hizo nada “por izquierda”?

Iguazuense: No, claro. Siempre trato de hacer todo bien, como corresponde.

Entrevistador: ¿En los 15 años en los ha vivido aquí, nunca pidió a algún conocido de la Aduana que le “ayude a pasar algo”, nunca llamó a un médico conocido para que lo atiendan primero, nunca pidió en la municipalidad un “trato especial” por alguna multa de tránsito, nunca se estacionó donde no corresponde, paga el servicio de luz regularmente, tiene el título de propiedad de su casa, pide los tickets fiscales cada vez que compra o los da cuando vende, nunca pidió que hagan pasar gratis a un familiar en Cataratas, pide siempre la factura de su alquiler, usó siempre el casco?

Iguazuense: Bueno… (ríe)… eso lo hace todo el mundo pero creo que todos lo hacemos por necesidad y no porque somos ladrones, todos trabajamos para conseguir de a poco lo que tenemos, no lo hacemos con mala intención.

Entrevistador: Cuando dice “todo el mundo lo hace” ¿se refiere al 15% que nació acá o al 85% que no nació acá?  

Iguazuense: Bueeeeno, cheee. ¡A todos me refiero! Ya me quedó claro que todos somos de acá, somos iguazuenses y que la mayoría de los que vive acá no nació acá.

Entrevistador: También llama la atención que se refiere a la ignorancia y a la cultura… ¿lo dice porque no le gusta o porque cree que no hay, no existe?

Iguazuense: Es que no hay un teatro, no hay obras para ver, como lo hay en cualquier otro destino turístico del país. No hay ningún lugar para ir ni evento para ver.

Entrevistador: ¿Sabe usted que Iguazú tiene el coro infantil Santa Cecilia, que participa en muchos eventos y también en Iguazú en Concierto visto en todo el mundo; tiene el coro de adultos Cataratas que siempre hace presentaciones aquí y en la región; tiene dos orquestas infanto-juveniles; músicos que representan a la ciudad en toda la provincia y en Buenos Aires en los Evita Culturales y en otros; tiene dos equipos de Hockey, uno muy reconocido de Básquet; varios de fútbol; obras de teatro que son de producción propia de los colegios y terciarios, además de traer  anualmente por parte de empresas o el municipio obras y conciertos que se presentan en Buenos Aires, Mar del Plata y Córdoba, que aquí se filmaron varias películas nacionales e inclusive una de Hollywood; y que tiene la mayor cantidad de escritores del interior de la provincia? ¿Participó usted alguna vez de estos eventos?

Iguazuense: Como te digo, no estoy muy al tanto, porque trabajo mucho, no tengo tanto tiempo para enterarme o para participar, pero cuando puedo voy, aunque te repito que creo que los dirigentes tienen que dar el ejemplo comunicando y facilitando las cosas para la gente.

Entrevistador: ¿Al decir dirigentes se refiere a la dirigencia gubernamental o a organizaciones privadas?

Iguazuense: ¡A los dos sectores! A los políticos y a los dueños de empresas, gerentes, asociaciones, escuelas,  etcétera. ¡Ellos tienen que dar el ejemplo! Tienen que ser líderes.

Entrevistador: ¿Y sabía usted que casi el 100% de estos dirigentes que usted mencionó, tanto políticos como privados, no nacieron acá, ni siquiera en esta provincia, y que como usted también se instalaron acá buscando una oportunidad?

Iguazuense: Tampoco lo había pensado de esa manera, pero supongo que puedo comprobarlo preguntando a los que conozco.

Entrevistador: ¿Qué fue lo más difícil de esta entrevista?

Iguazuense: (Piensa) Creo que lo más difícil fue hacerme las preguntas y responderme a mí mismo con total honestidad.

lunes, 5 de agosto de 2013

Como en el recreo de la escuela

Pasa el tiempo, y nos vamos acostumbrando a que la vida quede guardada en pequeños envases de plástico; que la música ya no se rompa con el disco o la cinta y que la comida tenga sabor a lata, pero el recreo de la escuela sigue siendo igual.

Si no me prestaste el lápiz de color que necesité durante la clase de ciencias naturales, no te invito mi tostado, y olvidáte que te salude por un buen rato mientras me junto con los que sí me prestan y pase frente a vos riendo y divirtiéndome a las carcajadas.

Además, parece que ya te olvidaste que te ayudé con la tarea de inglés y que la pasaste muy bien en mi cumple con payasos y pelotero.

Y bueno… no me siento más al lado tuyo y no me importa tu tostado porque tengo galletitas, ¿sabés?
Entonces te elimino de mi Face porque yo solo tengo amigos que son buenos y generosos, y vos ni sabés lo que eso significa.

A mí qué me importa, yo tengo muchos más amigos que vos, y hasta hablo con amigos de Estados Unidos.

Sí, seguro, pero con esos amigos vos no te juntás a tomar tere a la tarde, y ellos ni te registran en su vida, ¿sabés? Decíme cuándo fue la última vez que les viste, ¿¡eh, eh, eh, eeh?!

Calláte si a vos te falsean los que son tus amigos guaú, vos ni sabés lo que dicen de vos, que solo te juntás con los que te dan cosas y nadie quiere que juegues con ellos en educación física.

¿Y vos? Vos no estás en el equipo de volley porque apenas sabés sacar y encima le voy a pedir al profe que te saque porque sos mala compañera.

Sí, pero el profe tiene las fotos donde yo estoy en el equipo… y eso no vas a poder borrar porque todos saben que yo juego y vos recién llegaste acá y nadie sabe quién sos.

Mentira, porque todos saben que yo juego mejor que vos y me van a elegir capitán y yo te voy a sacar o poner suplente, además le voy a decir a la seño de lengua que te saque de mi grupo porque vos no hiciste nada,  porque siempre te sacás notas de arriba.

¡Mentira!, porque yo hice todos los afiches y traje los marcadores y busqué información en internet en mi notebook y vos solo sabés usar Facebook no más o vos te pensás que la profe no sabe.

...

Y tocó el timbre anunciando el fin del recreo. Y sin que se dieran cuenta cuánto tiempo se dedicaron uno a otro, llegó la clase, en la que al final de cuentas hay que hacer lo que dicen los grandes de más arriba.

Y pasó la vida. Y todavía no sabemos si nosotros aprendimos con ella o seguimos peleando en el recreo de la escuela. 

domingo, 23 de junio de 2013

¡¡Ya pe votáma!!

Sin imaginar tan siquiera lo que ocurría en verdad, correteaban con alborozo alrededor de una inmensa parrillada los peones de varias estancias, en los años cuando más o menos ya comenzaban a saber de qué lado era Misiones y donde terminaba Corrientes.

Esta vez no había carneada en masa ni era el cumpleaños de algún patrón sino que era la época de la votación, y eso significaba festejar con una gran asado el orgullo de ser  argentino, y un trabajador peón, libre, con derechos y deberes que hacen grande a la nación.

Así les animaba con su discurso el patrón que les juntaba para avisarles que había llegado el día de hacerse respetar con el voto, que es su decisión, y que cada uno estaba invitado con su familia a celebrar la gran ocasión.

Cada cual, con orgullo, llegaba esa tardecita al rancho para contar a la familia sobre la invitación, y empezaba una correría para preparar la bombacha blanca, el vestido, la alpargata,  y la bota con espuelón, y había que avisar al que no estuvo, organizar la faenada, sazonar el vaquillón, juntar la leña, asegurar por lo menos una guitarra y un acordeón, apuntalar la mesa larga, y preparar el terreno para el fogón.

Quienes llevaban en la espalda más de una votación, como los que hoy hablan sin ruborizarse dando grandes consejos, antes eran los que mandaban coordinando la organización. Era un orgullo inigualable para cada peón hacer la fila frente a una mesita para entregar su libreta cívica con emoción. El que era extranjero, todavía sin los papeles pero igualmente trabajador, miraba con envidia y atención cómo uno a uno se acumulaban los documentos en un cajón.

En una carreta con techo, bien limpia, el mismísimo patrón iba a llevar esa caja cargada hasta el centro de votación. Más de uno, de los que allí estaban, sin siquiera comprender la situación, y viendo cómo se iba su documento en aquél carretón, pensaba que algún día iba a contar la primera vez que votó.

Así empezaba  nuevamente la espera. Al otro día había que tener el asado listo para cuando llegara el patrón. La noche pasaba sin apuro, y con las primeras luces del sol, ya empezaba a moverse la estancia, mientras lejos en el pueblo ya se había decidido el destino de la nación.  

Cerca del mediodía, cuando veían en la distancia parado en el estribo de la carreta al patrón, todos se paraban para formar un semicírculo de recepción, y cuando escuchaban: ¡¡¡¡ya pe votáma!!!!, que significa “ya votaron” en guarañol, comenzaban a soltar el sapucái general de emoción.

Se formaba la fila para recibir de nuevo la documentación, y cada cual al ver en su libreta el sello de la votación, pegaba un alarido ¡¡¡ooohh mitá el patrón!!!, sin imaginar siquiera a quien habían votado o cuál fue su decisión.

Cualquier coincidencia con la actualidad, es pura imaginación.          

viernes, 19 de abril de 2013

Un docente de Mbororé es ladrón

En los mismos días cargados de millones que van y vienen, desenfundados de trajes inalcanzables, y honorables intercambios de halagos entre los de allá en la gran aldea y entre estos de acá, yo también fui víctima de un robo.

Quizás más culpa tengo yo cuando pienso en cómo este docente, sin pedirme permiso, se hizo de algo que yo tanto cuido. Solo vino, sin ningún tipo de aviso, y se llevó lo que no era de él.

Ahora sólo me queda la bronca por haber descubierto, que no solo soy víctima a sabiendas de aquellos ladrones que hoy y siempre llenan las pantallas y las radios, sino también de este tal David, un maestro de la Comunidad Mbororé.

Y me pregunto, como ya lo hice mil veces, si David se detuvo tan siquiera a pensar en todo lo que causa una semejante actitud como la que con total desparpajo se animó a hacer en estos días en los que la tecnología  puede dejarte en evidencia con un simple click de cualquiera.

Creo que no. Ni siquiera lo pensó. Ni siquiera se dio cuenta.

Llegué a la conclusión que una persona así comete esas acciones porque le ocurre adentro, sin tener la capacidad de razonarlas, elaborarlas, digerirlas, o al menos planificarlas para lograr algún beneficio, como hacen en la actualidad quienes realmente se preocupan por una educación digna.

¿Cómo se atreve?, no dejo de preguntarme;  si dentro de su actividad de enseñanza seguramente encontrará quienes puedan disuadirlo de tan inimaginable actitud.

Y me duele más aún, porque amo su misma profesión, que la practico pensando en que enseñar es tocar una vida, y éste irreverente osa hurtarme como si nada le conmoviera y sin saber al menos quién soy y qué hago.

Qué dirán o qué harán, también me pregunto, esos otros que han decidido invertir millones en proveer una escuela a los aborígenes, después de casi 30 años, cuando sepan o se enteren lo que hizo David, ellos que tanto se preocupan honestamente por la educación de todos.  

Quiero denunciar ante todos, que David da Luz, maestro de cuarto grado de la Escuela Mbororé, es un ladrón al igual que muchos otros maestros escondidos en las afueras y en los montes.

En abril de este año, ese tal David, desvergonzadamente con su guardapolvo blanco, próxima a llegar una tormenta, no dudó un segundo en subir al techo de la precaria escuela para clavar mejor las chapas y solucionar los infinitos problemas que trae la desvencijada techumbre.

Señores, ¡David da Luz es un maestro ladrón! ¡Me robó el corazón!


(Foto: Gentileza Facebook: Javier Rodas) 

martes, 26 de marzo de 2013

Un Don Nadie que es todo

Nació siendo pobre de pobres, pero perseguido por poderosos. De su infancia conocemos poco y nada, sólo sabemos que obedecía a sus padres. Siendo adolescente aprendió el humilde oficio de su padre, y con esa edad hizo tartamudear a los sabios de su tiempo, sabedores de todo, reguladores de la vida.

Sus días pasaron entre labradores, pescadores, soldados, prostitutas, y ladrones, que además de amarlo, aprendieron que hablar con ellos no era ser como ellos. Es que no hablaba de amor, amaba primeramente sin importar apellidos ni orígenes.

Y así, sin ser médico curaba heridas físicas y del alma sin importar en qué cuerpo estuvieran; y sin ser trabajador social daba de comer a miles, con nada más que lo que hubiera disponible.

Jamás escribió un libro, pero ríos de tinta se escribieron de él, su vida, su efecto. Eligió pocos para que lo vieran andar sin nada más que su ropa, pero tiene hoy millones de seguidores en todo el mundo.

Nunca fue político, pero hizo temblar los cimientos más profundos de uno de los imperios más grandes de la historia, y cambió el rumbo de la vida mundial.

Hablaba entre gente común, en las playas, en los montes, en los cerros, y allí asistían los ricos para escucharlo.

Nunca usó un arma, ni fue un gran militar, pero su personalidad hizo reunir soldados para atraparlo.

Nunca estudió ni fue un graduado, ni maestro de ninguna de las instituciones educativas prestigiosas, pero sus argumentos enmudecían y enmudecen aún a los más letrados, que ya nada nuevo tienen para enseñar.

No hablaba de la vida, la vivía, la mostraba, la ofrecía, la disfrutaba, la recorría, la sufría, la enseñaba y la amaba.

No mostró títulos, ni grandezas, ni tuvo posesiones, pero el mar lo escuchaba, los árboles le obedecían, y los cielos lo admiraban.

Jamás obligó a nadie a seguirlo ni a creerle, y aun hasta sus más acérrimos críticos y perseguidores de la historia hicieron increíbles esfuerzos para hacerlo desaparecer, logrando transformarlo en más famoso y reconocido.

Nadie lo recuerda mientras se dedica a vivir, pero es seguro que lo llaman cuando están por morir.

Aun quien dice la hora o menciona los días habla de él, para luego negar que alguna vez existiera un tal Jesús, asesinado por quienes no soportan a quien dice lo que piensa y hace lo que dice. 

lunes, 18 de marzo de 2013

¿El Papa jesuíta se acordará de Santa María del Yguazú?

Entre sus tantas ocupaciones para enseñar a los cristianos a ser como Cristo, ¿recordará Francisco I a Diego de Boroa y a Claudio Ruyer?, ¿sabrá quiénes fueron?, ¿reivindicará la obra hecha por sus hermanos misioneros en nuestra provincia, justamente llamada Misiones?, ¿recordará que de este Obispado llamado Iguazú, otro hermano misionero jesuita, llamado Joaquín Piña, fue remplazado por atreverse a ser sencillo como paloma y prudente como serpiente?

¿Habrá dentro de sus intenciones un ardor por recuperar el significado de los 30 pueblos jesuitas en la región, 11 de los cuales lloran desde sus ruinas en el propio país de Francisco I, y están ahora en manos de quienes saben sacarle el mejor dinero posible, que no termina precisamente en el mismo beneficio para los nativos aborígenes, como era antes en aquellos pueblos?

¿Podrá el Papa luchar para devolver a Misiones esa primera imprenta sudamericana hecha íntegra en la Reducción de Loreto por manos Mbya Guaraníes bajo la dirección de sus hermanos misioneros, allá por el Siglo XVII?, ¿y bregará a la vez para que entre los mismos pobres a quienes menciona en sus discursos estén los mismos aborígenes, quienes nunca más recibieron un respeto similar al que gozaron en aquella época de los pueblos jesuitas?

¿Será este Papa jesuita quien recuerde que el mate que toma, fue condenado como “bebida del demonio”, “buena para nada”, y “bebida de vagos” por la misma iglesia que dirige hoy, y que excomulgaba a los cristianos que la bebiesen?, ¿recordará además que viene del árbol de la yerba mate que en la Argentina, en su proceso natural, nace solamente en Misiones, y que algunas plantaciones, que sobreviven hasta hoy, fueron cultivadas por las mismas manos pobres que tienen a los mates de plata y oro tan alejados como las impresionantes ganancias de las ventas?

¿Recordará el jesuita Francisco I que a pocos kilómetros de la declarada maravilla natural, Cataratas del Iguazú, sus hermanos misioneros Claudio Ruyer y Diego de Boroa fundaron y establecieron la Reducción Santa María del Yguazú en 1626 con más de 4 mil aborígenes?,¿y sabrá que los mismos que lucran con las otras reducciones jamás destinaron voluntad ni fondos para investigar sobre ellas y recuperar su posición y restos?

¿Sabrá Francisco I que tiene mucho en común con este Obispado llamado Iguazú, y con esta provincia llamada Misiones, que entre los pobres que él tanto menciona, hay quienes solo figuran en los rimbombantes discursos de los políticos?

Pregunto, sólo pregunto.      

miércoles, 6 de febrero de 2013

Juliana, la guaraní que degolló a un español

Por mucho tiempo, en nuestro país, y especialmente en nuestra Misiones, la historia oficial escolar y gubernamental, nos decía que mientras en el Caribe llegaban unos hombres con grandes barcos y largos atuendos, acá no ocurría nada ni había nadie, menos mujeres.


También nos contaban que mientras otros hombres de la misma refinada Europa, un tiempo después llegaban a nuestro territorio y pasaban cerca yendo a Asunción, acá todavía no había pasado nada ni habitaba nadie, ni había nada para contar. Éramos un pedazo de monte; nada más.

De esta manera, muchos misioneros crecimos creyendo que el privilegio de la historia era solo para Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Mendoza, y otros territorios que contaban con ilustres caballeros, que de tan machos que eran, se las arreglaron para vivir y hacer todo sin mujeres. Las féminas no existían.

Pero acá sí había mucho. Tanto que quizás a los ganadores que escribían la historia les daba vergüenza contar. Afortunadamente, la vida nos da la oportunidad de conocer qué sucedió en realidad, gracias a quienes, como el historiador Felipe Pigna, reivindican a los que fueron ignorados por la historia de los que ganan, o por los nunca ausentes: chupamedias de quienes ganan.

Así aparece Juliana, una aborigen guaraní que vivió en los años cuando Pedro de Mendoza, un noble español muy ligado al arzobispo de Toledo, envió a un grupo liderado por Juan Ayolas a buscar la “Sierra de Plata” subiendo por el Paraná. Éstos, según nos alumbra Pigna en su libro Mujeres Tenían que Ser, al llegar a la confluencia con el Río Paraguay hacen una alianza con los payaguaes, quienes buscaban ayuda contra sus adversarios.

Esta alianza se selló con la “entrega de mujeres”, conforme a la costumbre guaraní, y a pesar que fue condenada por muchos cronistas de la época como una costumbre “bárbara”, era exactamente igual a lo que hacían los reyes europeos, entregando a las princesas a extraños príncipes para realizar una “alianza de sangre para asegurar los acuerdos”, que dicho sea de paso estaba totalmente bendecido por la santa iglesia y aceptado por los que demonizaban a los indios.

Esto llevó a que los tan célebres europeos, sin comprender el significado del sello de confianza aborigen, empezaran a apropiarse literalmente y sin control de mujeres guaraníes. Según las crónicas del cura Martín González “querer contar e enumerar las indias que al presente cada uno tiene, es imposible, pero paréceme que hay cristianos que tienen a ochenta e a cien indias, entre las cuales no puede ser sin que haya madres, hijas, hermanas…”

Francisco de Andrada en 1545, según otro registro mencionado por Pigna, “confirma la inutilidad y la vagancia de los valerosos conquistadores, quien justificaba el sometimiento de las mujeres guaraníes porque de lo contrario hubiesen tenido que trabajar ellos”.

Decía: “hallamos, señor, en estas tierras, una maldita costumbre: que las mujeres son las que siembran y cojen bastimento, y como quiera que no podíamos sostener por la pobreza de la tierra,  fue forzado cada cristiano a tomar indias de esta tierra, contentando a sus parientes con rescates, para que les diesen de comer”.

Esta apropiación y abuso llegó a tal punto que quedan muchos registros de quienes intercambiaban las indias por mercadería, como Domingo de Irala, quien vendió a Tristán de Vallartas una india cario por una capa e un sayo de terciopelo…” y otros que cuando algún juez eclesiástico iba a cobrar las penas… “las pagaban con indias”.

Así sucedió que cuando los guaraníes notaron que los españoles no vinieron para hacer alianzas con ellos, sino a someterlos y esclavizarlos, empezaron a rebelarse. Cuentan los registros, que algunas aborígenes intentaron escaparse a los montes, y fueron perseguidas, traídas de vuelta, y apresadas con cepos en los pies. Otras comían tierra, ceniza, carbón y otras cosas para suicidarse, y por esto los españoles las encerraban en cestos que colgaban de los techos para que no pudieran alcanzar la tierra.

Allí colgadas, eran obligadas a trabajar y dormir; y era tal el maltrato que los españoles mataban casi por entretenimiento a los hombres guaraníes sospechados de haber tenido alguna relación con las mujeres esclavas, inclusive públicamente sin remordimientos y encubiertos por todos, pues eran cómplices en la maldad.

Cansada de estos abusos, Juliana, quien era “pertenencia” de Nuño Cabrera junto a sus hermanas, un jueves santo de 1539, decidió degollar a su excelentísimo amo español e inició una gran rebelión. El ejemplo, según Pigna, se esparció peligrosamente y los españoles empezaron a temer a las aborígenes.

Al llegar nuestro conocido Álvar Núñez Cabeza de Vaca en 1541, se entera de lo sucedido con Cabrera, y dio cierto consuelo a sus compatriotas ordenando torturar y ahorcar a la brava Juliana y a sus compañeras; luego para lograr cierta justicia a sus ojos decretó “que nadie tenga en su casa a dos hermanas o madre e hija ni primas ni hermanas”, y por eso sufrió una revuelta por parte de los ofendidos españoles y lo enviaron preso de nuevo a España.

De esta manera quedó registrada Juliana, escondida por los ganadores, y por los hasta hoy admiradores de los grandiosos europeos, que seguramente encontrarán la manera de justificar a los conquistadores y condenar a los conquistados, especialmente si éstos son mujeres.  

domingo, 21 de octubre de 2012

Disculpe mi catinga, señor turista

Disculpe mi catinga, señor turista. El de la mesa de al lado no tiene nada que ver con el mal olor que siente, soy yo. Sé que servirle así es nauseabundo, por más que mi aroma natural esté disminuido con algún perfume transfronterizo, y quiero asegurarle que usted no tiene ninguna culpa, señor turista.

Es que, le cuento, hace mucho que el agua potable no llega a mi barrio y tampoco llega la electricidad que hace funcionar nuestra bomba del pozo de agua. Así que, imagínese, es un poco difícil mantener una buena fragancia debajo de los pliegues del cuerpo, y en la ropa que no quiere limpiarse sin agua.

Hay días en los que el Señor nos manda una lluvia, para que podamos llenar algún tambor salvador, y así podemos zafar por un tiempo (zafar significa “solución provisoria”, señor turista, algo que aquí aprendemos desde pequeños y es muy popular entre nuestros administradores).

Esta emanación que siente salir de mi cuerpo tiene una edad de tres días, y todo tiene una explicación lógica, señor turista. Si usted así lo desea, puede utilizar esa inmaculada servilleta blanca de algodón y licra, para taparse la nariz y escuchar mis más sinceras disculpas y relato de lo sucedido.

Tres jornadas atrás acepté la invitación para jugar un partido de fútbol, confiado en que a la vuelta de mi merecida recreación, podría bañarme con el agua que caía goteando en una cisterna que almacena la poca presión del servicio de agua. Pero por enésima vez en mi vida de iguazuense mi confianza fue una vez más burlada: al llegar a casa, no tenía energía para que mi bombita subiera el agua de la cisterna.

Así fue que dormí conmigo y mi catinga hasta el otro día en el que tuve que venir al hotel. Pero mientras saboreaba en mi mente esa lluvia de la ducha cayendo con fuerza sobre mí, masajeando mi picante cuero cabelludo a una temperatura ideal, recibo la orden de vestirme inmediatamente para realizar un servicio que no podía esperar que me bañe.

El evento estaba lleno de personas muy importantes, que dependiendo de la dirección del viento que daba al jardín donde disfrutaban sus manjares, pudieron sentir al mozo catingudo que les servía canapés, camarones salteados, y champagne. Yo, claro, cumplí con todo lo indicado y la sonrisa de yurú né nunca se me borró.

Al terminar la jornada, mientras me sacaba el uniforme y estaba a punto de sentir el agua perfecta, una llamada me avisa que mi casa sufrió un atentado a la propiedad privada –entiéndame, intento ser diplomático en mi relato –y salí urgente hacia allá, lavándome solo la cara.

Una vez en mi casa, descubrí que la única cosa que faltaba era la bomba del pozo, así que tuve que recurrir a mi vecino para por lo menos sacarme el aroma debajo del brazo, que ahora juntaba una mezcla de fútbol, desodorante, sol de un evento, caminata, ropa sucia, y perfume.

Así llegó la segunda noche de sueño con catinga, que fue interrumpido por otra llamada que me hizo venir urgente temprano en la mañana para servirle el desayuno a usted, señor turista. Afortunadamente tengo trabajo y voy a poder comprarme otra bomba, y eso debo agradecerle infinitamente a nuestros administradores públicos que tanto se preocupan por capacitarnos a atenderlo bien.

Además quiero comentarle que este reví né y py né es pasajero, es algo aislado, algo simplemente circunstancial, que quizás en los próximos otros diez años que este gobierno provincial siga administrando resolverá con un programa llamado Reví Né Cero, proveyendo Desodorantes Para Todos.  

jueves, 9 de agosto de 2012

No solo el lapachito quedó a un costado

Mírelo y juzgue usted. Él está ahí, también sobre la avenida principal de la ciudad, pero a un costado, justo inclusive a la altura de una calle que se llama Lapacho, igual que él.

Sólo obsérvelo. No piense que el municipio pisoteó una ordenanza como si fuera nada, y que hizo caso omiso a lo estipulado por la Carta Orgánica, solo vea lo que existe, lo que hay, lo que todos ven al pasar, siendo locales o turistas.

Despójese de todo fanatismo político de apoyo a la gestión que le paga el sueldo, o que está para satisfacerlo en algunos trámites, y sólo obsérvelo allí en la vereda frente a las instalaciones de la Liga Regional de Fútbol, al lado de una parada del colectivo local.

Ni siquiera se tome el tiempo en pensar por qué callan y no hacen nada los del gobierno dirigidos por un gobernador que se llena la boca hablando de Misiones, y su maravilla natural, elegidas por “el esfuerzo que hizo para que el mundo vote por nuestra naturaleza”.

No piense en eso, y sólo tómese unos minutos para mirarlo, allí a un costado, de la misma avenida principal, justo frente a las palmeras reales que puso el municipio para que usted pueda compararlo con el Lapacho florecido, y sepa por qué algunos escribieron en las leyes que hay que “preferir” las especies nativas.

Sólo mírelo. Olvídese por un momento que usted tiene unos negocitos con el gobierno municipal, y que tiene que salir a defenderlo para que él vea que usted “está con él” y facilite el negocio. No se detenga en eso, sólo vea el árbol que está allí florecido.

Tampoco piense “de qué se queja la gente de Iguazú, que siempre se queja de todo”. Sáquese el saco de politiquero, oportunista, y sólo acérquese a la Victoria Aguirre y quédese unos minutos frente a las flores del árbol, mire sus tonos, observe sus colores, mire sus formas, compárelo con las palmeras recién plantadas y dígame: ¿qué prefiere?

No es ni siquiera necesario que imagine lo que un turista que visita nuestra maravilla va a preferir o elegir, sólo piense en lo que usted elegiría observando lo que todos vemos, lo que nadie puede negar ni esconder con información que no se entrega, y comprenderá que con las palmeras reales en el medio de la Victoria Aguirre, no sólo el lapachito quedó a un costado. 

sábado, 17 de marzo de 2012

Efecturismo


Nadie puede negar los inmensos beneficios que trae consigo la sola residencia en un destino turístico como Iguazú. Todos, de alguna forma, recibimos su efecto positivo. Sin embargo, también somos afectados inexorablemente por una especie de sedante que tiene aroma a plata fácil.

Quizás la respuesta irónica que un adolescente conocido dio a su madre pueda ayudar a quién se pregunta por qué es tan difícil lograr un verdadero cambio positivo en la atención al turista en destinos como Iguazú, y por qué existe una especie de desprecio a la capacitación en general.

Ante la insistencia de su madre, para que se esforzara más en sus estudios, el jovencito le dijo:

“¿Para qué me voy a matar estudiando, si voy a terminar siendo remisero?”.

Es que, lejos de despreciar la profesión, el estudiante sabía a ciencia cierta y con pruebas contundentes que ser remisero en Iguazú no es para nada despreciable, más cuando se trata de quienes tienen la oportunidad de trabajar vinculados directamente al turismo. Por eso, ante la mirada amenazante de su progenitora, el muchacho no dudó en contar por qué dijo lo que dijo:

“Si trabajo en turismo gano mucho más que cualquiera, y puedo tener la casa que quiero, el auto que quiero, y mantener mi familia, ¿entonces para qué querés que me mate estudiando?”.

Una conclusión muy parecida a la que una vez una persona, mucho mayor que un adolescente, nos dijo a un compañero de trabajo y a mí: “muy lindo todo lo que ustedes saben y lo inteligentes que son, pero yo sin estudios tengo una 4x4, me pagan el alquiler, gano el doble, y salgo todos los fines de semana, y ustedes no”.

Claro que ambos razonamientos corresponden a una edad mental en la que todos cuestionamos la disciplina de los estudios, y están cargados de una apresurada ingenuidad adolescente, y no solamente refiere a la exclusiva profesión de remisero, sino también a la de todas las que sin necesidad de formación académica pueden ejercerse dentro del rubro turístico.

De esta manera, esas conclusiones ofrecen una respuesta categórica a la intriga que es el dolor de cabeza de muchos profesionales, quienes en su esfuerzo por hacer entender que el “turismo” depende casi exclusivamente de la buena atención al visitante, no logran tener eco entre los jóvenes, porque la comisión habla más fuerte.

Además, hace comprender un poco mejor por qué, si es verdad que existe tanto dinero en mano circulando por todos los sectores de Iguazú, es difícil encontrar hermosas casas con espectaculares jardines en barrios organizados, y es más fácil toparse en las calles con alta tecnología en telefonía celular y autos de último modelo.

Esto también explica un poco mejor la existencia de una indiferencia generalizada ante las cuestiones de la comunidad, la ciudad, la participación cultural, y en la educación, en la sana política, en la asistencia social, y en el trabajo en equipo; y el por qué es moneda corriente la crítica desmedida sobre cualquier tema, con fundamentos que rozan la estupidez.

Y aunque es muy tentador buscar responsables, es mejor afrontar el innegable inconveniente del achanchamiento mental que causa “la plata fácil” siendo positivos, mostrando cuál es el beneficio de una capacitación adecuada, aportando un granito de arena desde nuestra función en la sociedad, haciendo creer en proyectos en equipo, trabajando en ellos, y haciendo comprender a los niños –ya es muy tarde para los adultos –que la pregunta es ¿cómo hago para estudiar y ganar más? Y no ¿cómo hago para ganar más y estudiar menos?

viernes, 9 de marzo de 2012

Pily pisó el palito, ahora agarráte


La renuncia de Morel a la presidencia del Concejo no es la separación del Radicalismo de la Renovación local ni nada similar, porque siempre estuvieron apartados, y ellos mismos se encargaron de dejarlo claro, aun cuando se abrazaban para saludarse en los festejos.

Esta dimisión, causada por la ausencia de todos los concejales renovadores en la sesión en la que Morel lideraba la solicitud de un informe al intendente sobre un “hecho de corrupción”, es solo un ejemplo más de un apartamiento muy sabido, y el comienzo del pago de un alto costo político para ambas partes.

El distanciamiento político fue dado a conocer en plena campaña, cuando Morel –el candidato radical con más votos en las filas del Frente para el Cambio –fue muy duro al referirse a quien hoy es intendente, diciendo que después de especular con varias listas “Sánchez entró por la ventana” al frente opositor que se unió para ganar a Filippa.

Luego, ya como concejal de la nueva gestión, reafirmó ese apartamiento cuando repetía, después de halagar algunas cuestiones de esta gestión, que el hecho de formar parte del frente ganador no significa que no va a denunciar lo que le parece mal.

Y por si esto fuera poco, en una entrevista con Lavozdecataratas, Morel sentenció que por los votos logrados solo “Filippa fue el gran ganador”, dejando claro que sin los sufragios aportados por él desde el Radicalismo, el frente de Sánchez no hubiese llegado a la intendencia.

Es decir, después del triunfo del frente sanchista, existió un momento de idilio –casi obligado –entre los renovadores y el radical, principalmente para agradecer a Morel los mil votos que hicieron ganar a Sánchez, pero nunca hubo un amor declarado de ninguna de las partes, principalmente porque, por más que Morel haya coqueteado con la Renovación allá por 2003, él se debe al Radicalismo al cual debe responder desde su banca.

Por esto, ante el dilema acaecido por la denuncia “de un hecho de corrupción” en el seno de la intendencia, hecha por el diputado provincial radical Horacio Spallanzani, quien formó parte también del Frente ganador de Sánchez, Morel tuvo que decidir entre apoyar al frente renovador que hoy administra la municipalidad o al partido que le dio el espacio para llegar a su banca de concejal. Su renuncia a la presidencia del Concejo demostró que prefirió el Radicalismo.

A partir de ahora, comienzan ambas partes a pagar las cuotas de un pagaré político carísimo, que entre sus principales matices tendrá un Concejo diferente, intranquilo, tenso, con un opositor dolido que tomó cuentas que su paso por la presidencia no era de gusto total para sus pares y principalmente para el grupo justicialista de la renovación local, liderado por Harry Foos, desde donde un funcionario habría cometido “el error” de entregar recibos de pagos no oficiales.

Además, se probarán las lealtades políticas de cada uno, como la del renovador Luís “Toto” Sánchez, quien hasta hace muy poco secundó a Morel en cada movimiento, pero fue uno de los ausentes en la sesión que hizo renunciar al radical.

Por otra parte, la presidencia del cuerpo será ocupada por quien Lavozdecataratas anunció que así sería, Lucio Schereiner, por ser quien se declaró renovador antes de las elecciones, saliendo del Radicalismo para ponerse al lado de Sánchez, y por ser quien garantizará que el ejecutivo no tenga que dar muchas explicaciones, y si las tiene que dar, será un poco más fácil.

sábado, 11 de febrero de 2012

De qué Iguazú sos


En los momentos en los que me asusto por estar solo conmigo, me pregunto ¿de qué Iguazú soy y por qué?, ¿por qué es tan difícil unir las partes?, y ¿quién decidió que así sea? Confieso que en más de una oportunidad terminé sin saber cuál es mi lugar, entre tantos sitios separados en el mismo pueblo, tantos sectores diferentes pero iguales, tantas castas a veces imperceptibles, y tantas opiniones arraigadas en otras tierras y con brotes en Iguazú.

“Es que acá hay grupos” –me dijo una colega docente –“están los que nacieron acá, los que vinieron hace mucho, y los que llegaron hace poco. Con el tiempo los identificás rápido, pero no por su acento sino por lo que dice”.

Según ella, los que nacieron y se criaron acá defienden el pueblo pero sólo delante de alguien que lo critica; que los que vinieron hace mucho encontraron la forma de adaptarse con algunos amigos que “piensan igual”, y que los que recién llegan se unen a los criticones de siempre para decir que “Iguazú es un desastre”, pero se queda.

Otros coincidieron con esta opinión, pero complicaron un poco más las pocas neuronas que tengo diciendo que dentro de esos tres grupos hay subgrupos, conformados por los hijos de cada uno de los sectores, algunos hijos de pioneros, otros con padres de otras provincias, otros hijos de recién llegados, y otros hijos de los que viven de traslado en traslado por trabajo.

A esta altura de la explicación mi cabeza hervía con humo arriba, tratando de ubicar los grupos, subgrupos, y cada uno de los hijos y descendientes de cada uno, que según me decían los que opinaron al respecto, también tienen su propia forma de pensar con algo heredado de los padres pero actualizado al 2012. Es decir una versión nueva de “Pensamiento Ultimate 2.0 for Facebook only”.

Algunos más osados, me aseguraron que esa mezcolanza está muy bien dividida geográficamente en Iguazú. “Un tiempo era muy claro” –me dijo un iguazuense de nacimiento –“antes estaba bien dividido, entrando desde la rotonda podías distinguir fácilmente el Iguazú de la Victoria Aguirre hacia la derecha y el otro hacia la izquierda, pero ahora encontrás gente de la derecha con impresionantes chacras usurpadas en los terrenos más alejados de la izquierda”. Cualquier coincidencia con las tendencias políticas (derechistas e izquierdistas) es pura coincidencia.

Sin embargo, esta división territorial-social aún sigue siendo clara “solo hay que caminar un poco”, me aseguró otro que también piensa que en Iguazú “la unión es muy difícil, porque está lleno de envidia”. Me dijo: “acá ganar plata es muy fácil, y eso hace que cualquiera pueda tener un auto, una moto, y encima una casa o un terreno y un negocio porque nadie te dice nada si usurpás y nadie te pide los papeles”.

También me aseguró haber ayudado a “recién llegados que apenas sabían hablar”, y que pasado el tiempo, “consiguieron trabajo en algún hotel lindo, se sacaron un par de fotos con estos boluditos de la tele de Buenos Aires, y ahora no me conocen y me hablan como expertos en turismo sin darse cuenta que siguen siendo los mismos ignorantes de siempre”.

Al escuchar esto, otro me aseveró que esa es la razón por la que es casi imposible unir a los residentes de Iguazú bajo una causa común, y que los grupos que cuentan con más personas influyentes son los que “manejan” el pueblo. Y que los que “están cómodos ganando su platita no les interesa involucrarse”.

Sin dudas, tengo que decirlo, al recopilar este improvisado arrojo de sociólogos populares, que en definitiva son los que viven la realidad, creo que pertenezco a todos los grupos, a algunos por ser latinoamericano, a otros por ser argentino, a otros por ser misionero, a otros por ser docente, a otros por ser comunicador, a otros por ser amigo, a otros por compartir defectos, a otros por vivir acá, y a todos por ser humano, quizás la razón principal porque que deberíamos unirnos.